miércoles, 18 de marzo de 2015

Maneras de votar

Los partidos (y los medios y ambos) hacen encuestas preguntando por la intención de voto. Los partidos quieren ver cómo van las cosas para, así, intentar cambiarlas sea para mejorarlas o para evitar hecatombes. Son fotografías fijas que, unidas a encuestas anteriores (comparables, no sirve cualquiera) pueden poner de manifiesto tendencias a la baja o al alza. Lo que ya no está tan claro es por qué la gente vota en una dirección u otra. Los medios, con sus encuestas, pretenden responder a la curiosidad que todos tenemos por atisbar qué es lo que se nos puede venir encima. Pero el voto que vale es el de las urnas y lo que sucede “dentro” del elector es un misterio que nadie conoce. Presento a continuación diez posibilidades (seguro que hay más) de lo que puede pensar un elector a la hora de decidir su voto.
1. Premio al buen comportamiento. Un partido, en el gobierno o la oposición, lo ha hecho suficientemente bien como para votarle sea para que repita en dicha posición o para que logre el gobierno. Qué sea ese “bien” está por ver.
2. Son los míos. Es una forma de contestar a la pregunta anterior. Carl Schurz dijo lo de “my country right or wrong”, mi país tenga o no tenga razón. Pues eso para el partido, que, al ser “mi” partido, me dará igual si lo ha hecho bien o mal. De hecho, este suele ser uno de los elementos que se tienen en cuenta en la “cocina” de las encuestas: la identificación con el partido.
3. Me prometen un puesto remunerado si ganan. Carlos Fabra, el de la lotería, se vanagloriaba de la cantidad de puestos de trabajo que había dado en Castellón. Los puestos pueden ser de muchos tipos (interinos, asesores, promovidos etcétera). Es lo que se llama “clientelismo”: suele ir el pan en ello.
4. Prometen lo que yo quiero. Es una versión menos impresentable que la anterior. Se vota al que promete lo que yo quiero ver que se pone en práctica. Conozco mis intereses (o el “bien común”) y voto por quienes van en esa dirección. Es un argumento complicado ya que te pueden mentir al prometer o se van a tener que envainar la promesa una vez en coalición con otros que prometían otra cosa.
5. Castigo al incumplidor. Es una variante del anterior y es lo contrario del punto 1. Dijeron una cosa, han hecho la contraria, pues no les voto. En general, castigo al mal comportamiento, sea cual sea (abusos, corruptelas, intransigencias etcétera). Cierto que, a veces, me olvido de lo que prometieron, pero ya se encargan otros de recordármelo.
6. Promete lo que yo no quiero. “Es que me los veo venir y me asusta la que pueden montar”, se piensa o se dice. No se trata de lo que otros dicen que dicen estos, que puede ser intencionadamente exagerado, sino de lo que realmente dicen, cosa no siempre fácil de distinguir (entre lo que se dice y lo que me llega, hay muchas mediaciones). En este caso, no les voto y veo a quién voy a votar según otros criterios.
7. No voto porque el tipo me cae fatal o voto porque me cae bien. Es esa antipatía o simpatía casi visceral que algunos líderes o lideresas generan en algunos votantes que creen que lo importante es quién manda y no qué propone. Se trata de un voto nada razonado, pero hay que reconocer que es frecuente. Para eso están los cabezas de lista.
8. Me lo pide el cuerpo. Es una motivación a votar que me parece creciente en este año de gracia. Se trata de votar por pura rabia, indignación, rencor o cualquier reacción negativa. Si se repasan los puntos anteriores, se verá que no siempre la racionalidad está presente a la hora de decidir el voto. En este punto está todavía más ausente.
9. Más vale malo conocido que malo/bueno por conocer. Son dos versiones: los que creen que todos son malos y se queda con lo que hay (los experimentos con gaseosa) y los que, todavía más aferrados a la no-experimentalidad del voto, el “bueno por conocer” no les afecta particularmente.
10. Más vale malo desconocido que malo conocido. Es una mezcla de punto 7 y 8 pero con un puntín de optimismo: ya sabe que todos son malos pero, ¿por qué no probar con este malo que todavía no ha gobernado?
Pueden mezclarse y ampliarse, pero puede ser útil considerarlos.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)

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