jueves, 19 de marzo de 2015

Guerra o terrorismo

He escuchado esta mañana, por una de las varias emisoras de radio españolas que sigo a esas horas, a uno de sus radio-predicadores afirmar, a propósito de los asesinatos en Túnez, que esto es una guerra, que hay que ir a por ellos y matarlos y que hay que dejarse de buenismos y derechos humanos (sic). Vuelvo a citar lo de que "mala cosa es que los caníbales se coman a los misioneros, pero peor es que los misioneros comiencen a comerse a los caníbales". Pero lo que me ha disgustado especialmente de tal soflama ha sido la falta de "información" que tenía tal exceso de visceralidad.
Primero, si hay una guerra, es en Siria e Irak (donde, por cierto, los estadounidenses se van a quedar más de lo que habían dicho; como se están quedando en Afganistán). De ahí viene el nombre de EISI, después abreviado en Estado Islámico (EI).
Segundo, suponiendo que haya sido EI (que lo hayan reconocido por mensaje de voz y por internet no prueba nada: puede ser un aprovechar el hecho para hacerse propaganda y conseguir nuevos adeptos) un informador no tiene que dar por hechos lo que son suposiciones.
Tercero, la fortaleza del débil es su terrorismo. Suponiendo que haya sido EI, hay que darle la razón a Valls, el primer ministro francés: sabemos que se volverán a producir actos parecidos aunque no sabemos ni dónde ni cuándo. Luego el "ir a por ellos" no parece que sea un objetivo viable: el terrorismo no está en ninguna parte... hasta que ataca. No hay modo de salir a buscarle. Excepto donde hay guerra: en Siria e Irak, con ocupación de territorio, frentes más o menos definidos y maniobras militares convencionales.
Cuarto, lo que ha dicho el presidente español, Rajoy, parece más razonable: mejorar la prevención, compartir información, mejorar la autodefensa etc. mejor que eso de "ir a matarlos porque esto es una guerra"... porque no lo es. La contraposición entre "civilización" ("nosotros") y "barbarie" ("ellos") ya no me parece tan apropiada. También en "nuestro" bando ha habido y hay barbarie, todo ello sin discutir si se trata de dos bandos... que no lo son: es más complicado que esa fácil dicotomía. Pero eso es comprensible en un político, no en un informador.
Comprendo la visceralidad del locutor si es que es real y no es un truco más de fomentar visceralidad y conseguir "fidelizar" un determinado tipo de escuchantes. Pero hubiera preferido algo más de información (aquí un buen ejemplo) y algo menos de exaltación. Para exaltarme, ya me las pinto solo. Si escucho la radio es para informarme, ingenuo de mí.
Por cierto, ¿ya no existe Al Qaeda? ¿Ha dejado de ser malo malísimo por su participación en Siria?

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