sábado, 7 de febrero de 2015

UE: vaya lío

Krugman termina un corto post sobre la situación creada por el BCE, Grecia, Alemania, la Comisión Europea etc.,  con estas frases:
Does Draghi know what he’s doing? Of course not — nobody in this situation knows what he or she is doing, because it’s structurally a mess. But don’t panic — yet.
Me tranquiliza. Y no por lo que anuncia: que las cosas van a ir peor y no precisamente (o únicamente) por el triunfo de Syriza en Grecia. Como para sentir pánico ante la que se nos viene encima a los habitantes de tan chapucera Unión y los efectos que puede tener sobre el conjunto de la economía mundial (cosa que, como suele suceder, afectará a los más débiles y vulnerables, no a los instalados en las cúpulas -no hay solo una-)
Me tranquiliza porque había recibido varios correos de amigos preguntándome por los posibles resultados del actual lío europeo y a todos les he tenido que contestar lo que pienso, a saber, que no tengo ni idea. Me tranquiliza que Krugman afirme que nadie sabe qué está haciendo y por la sencilla razón de que nos encontramos en un desorden o caos estructural (no coyuntural) del que es difícil predecir algo y menos si uno no conoce las leyes de la Historia (las de la economía tampoco se conocen y por la misma razón: no existen, y no digamos las de la política). Lo de Grecia tal vez haya sido el precipitante, pero no ha sido la causa de algo que se venía arrastrando tal vez desde el euro o desde Maastricht o desde los comienzos de esta aventura.
Wallerstein, con vocabulario prestado de Prigogine, lo llamaría "una bifurcación" de la que no se puede predecir el resultado. Así es esta etapa caótica.
Se ha cumplido la maldición: "ojalá vivas en tiempos interesantes".
(Añadido el 8: Ahora es Stiglitz el que cuenta cómo fracasaron anteriores programas de austeridad y cómo está fracasando el europeo. Es más propositivo que Krugman, pero con el mismo fondo)
(Añadido el 9: Los académicos suelen olvidar un pequeño detalle, a saber, que, cuando se tiene suficiente poder, cómo funcione la realidad es casi irrelevante. El que tiene poder puede "crear" la realidad y, si no la crea, conseguir trasmitir la versión "apropiada". El BCE tiene mucho poder)

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