jueves, 19 de febrero de 2015

Sobre paz y conflictos

Jan Oberg ha publicado una serie de reflexiones, basadas en su experiencia, sobre cómo afrontar los conflictos, en particular cuando ya han dado paso a la violencia. Se trata de Investigación para la Paz (o Peace Research en inglés, que evita ese "para" que puede resultar engañoso).
Hay algunos puntos en su "credo" que vale la pena subrayar. Pero antes una cuestión personal: hace tiempo que dejé de seguir cualquier "catecismo". Si escribiera uno para mí mismo, me reservaría el derecho de saltármelo y de someter a duda metódica cualquiera de sus elementos. Para el caso de Oberg, ya aviso que, estando de acuerdo en la mayoría de sus puntos, no lo tengo tan claro en algunos de ellos. Lo de siempre: duda metódica. Pero vamos a lo que quiero subrayar.
Primero, que todos los conflictos son complejos. Las versiones sencillas suelen ser engañosas (como "el conflicto es entre Cataluña y el gobierno español")
Segundo, y en la misma dirección, que raramente los conflictos que uno encuentra en este mundo son entre dos bandos únicamente. Tal vez los haya, pero conviene mantener una duda razonable sobre la tendencia de la menta humana a deformar la realidad mediante dicotomías, así que, ante un conflicto concreto, búsquense las partes que se añaden a los dos que parecen más evidentes.
Tercero, si uno quiere ser útil en casos conflictivos, es aconsejable reducir la propia toma de posición emocional a favor de alguno de los varios bandos. Los sentimientos son inevitables (somos animales emocio-racionales), pero conviene no dejarse llevar por ellos. Otra cosa es que lo que se haya hecho haya sido una toma de posición por una de las partes sin preocuparse por la resolución del conflicto y sí por la "victoria final".
Cuarto, cuanto antes se afronte el conflicto, mejor. Y si es antes de que estalle la violencia (una de las formas con las que se pretende afrontarlo), mejor también.
Quinto, los conflictos se afrontan mejor si se consigue que cada una de las diversas partes gane algo a cambio de ceder en algo. 
Perdí un amigo, que me ha costado mucho esfuerzo recuperar, por cumplir con alguno de estos puntos (el tercero en concreto). Cuando la emocionalidad del otro es ya muy fuerte, el llegar uno, como yo llegaba, con posiciones que mantienen una cierta distancia y procuran entender las lógicas en cada una de las partes (más de dos), suele generar problemas personales. Fue mi caso a propósito de un librito que escribí ya hace años sobre "el largo camino de la violencia a la paz". El capítulo sobre el caso vasco fue el "casus belli".

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