lunes, 9 de febrero de 2015

Seguridad nacional, pero menos militar

Cuando se piensa en seguridad nacional lo primero que viene a la mente es lo de defender las fronteras, mantener la integridad nacional y, si la policía falla, recurrir al ejército o a la guardia nacional. Es una versión estándar. Por eso me ha interesando la National Security Strategy publicada este mes desde la Presidencia de los Estados Unidos.
Claro, hay un énfasis en Rusia y en los militantes islámicos o el terrorismo o las armas de destrucción masiva, pero también en otros asuntos que uno no pensaría, a primer impulso, que se refiriesen a la "seguridad nacional". Pongo algunos casos: la salud (epidemias sobre todo) (pág. 13), la seguridad energética (pág. 16) y... el cambio climático (pág. 12), sea o no sea causado por la actividad humana, pero el hecho está ahí, dicen.
Pensándolo bien, para la única potencia que puede "pensar localmente y actuar globalmente", hay razones para ello. El cambio climático y la cuestión energética van unidos y los efectos de la interacción entre ambos asuntos lleva a hambrunas, sequías, catástrofes, escaseces, luchas por los yacimientos, control de materias primas y demás asuntos menores que afectan a la potencia que quiere seguir siendo global.
Otras cuestiones son más locales. Lo de la salud sospecho que se relaciona con la disputa partidista sobre el "Obamacare", pero no deja de ser curiosa la proliferación de temas no directamente militares pero que, llegado el momento, pueden requerir una intervención militar para proteger, allá lejos, los intereses locales estadounidenses. Locales que pueden ser, sencillamente, partidistas. O pueden tener que ver con los que han financiado la campaña electoral y piden ahora una "contraprestación".
No niego mi admiración por el sistema estadounidense (que no es admiración fundamentalista: sigo consciente de sus fallos). Tienen otro tipo de corrupción, diferente de la latina, pero tienen también un nivel de transparencia que para sí la querrían los que luchan contra la corrupción en países latinos. 
Mucha racionalidad, pero también curiosos casos de irracionalidad y entre políticos a los que se les supone bienestantes, educados y con posibles. Por ejemplo, la movida para re-escribir la historia de las cruzadas, borrando los elementos que no encajan con la política actual y aportando aspectos -falsos algunos de ellos, según parece- que la legitiman. Otro ejemplo, es la posición, sobre todo republicana, sobre la ciencia en general y sobre las vacunas en particular, que algo deben de tener que ver con intereses espurios. Pero también el mismo caso del cambio climático con posibles conexiones con empresas petroleras, productoras de carbón y químicas. Pero el que, en este caso, aparezca en la Strategy no deja de ser curioso.
Pero, a lo que iba. Comparada con las versiones anteriores (me vi con detalle las de Bush II), aparece o un interés por asuntos no militares o una militarización de asuntos aparentemente no militares. En todo caso, "piensan localmente" (grupos de presión, donantes, votantes) pero "actúan globalmente". Por algo tienen el despliegue militar que tienen. Siguen siendo el primer presupuesto militar del mundo, prácticamente igual a la suma de todos los demás presupuestos militares del mundo.
U.S. Military Spending, Share of Global Total
Sin embargo, la guerra ya no es lo que era y su futuro todavía no está escrito. La guerra, en todo caso, ya no es el enfrentamiento armado entre dos ejércitos. Ahora se ataca a sociedades, civiles, de manera indiscriminada (lo hacen los drones USA y lo hace el Estado Islámico), se usan los medios (electrónicos o no) y el ciber-ataque y hay guerra psicológica por encima de los desfiles del correspondiente día de la victoria.

No hay comentarios:

Publicar un comentario