viernes, 20 de febrero de 2015

¿Por qué Irak?

Las invasiones "occidentales" iniciadas bajo Bush II han sido, en general, un desastre del que todavía no han pedido disculpas. Para muchos, la aberración del Estado Islámico sería incomprensible si no hubiese habido una invasión de Irak con todos los errores que la acompañaron. Fue error invadir, y fueron errores los cometidos por sucesivos virreyes y gobiernos marioneta. Algo parecido puede decirse de la invasión de Libia ya bajo Obama.
En ambos casos, se trataba de quitar de en medio a un infame dictador (que, por cierto, había sido "nuestro" amigo algo antes, cuando era igualmente infame dictador, pero era "nuestro" infame dictador), construir la democracia y evitar la inestabilidad en la región.
Cierto que, en cada caso, había sospechas de que había otras motivaciones subterráneas (petroleras en el caso de Irak, monetario-financieras y también petroleras en el caso de Libia). Pero está fuera de sospecha que se trata de dos casos en los que el pretendido remedio fue peor que la enfermedad y cuyos efectos dañinos y peligrosos se prolongan hasta ahora.
El "¿por qué Irak" me había interesado desde el principio. De hecho, le dediqué al asunto un par de libritos sobre la agenda hegemónica y sobre los elementos orwellianos de aquella interminada guerra.. Ahora encuentro una interesante recensión de un libro que intenta responder a esa pregunta. Como digo, no es un tema "antiguo", sino que sus efectos son todavía visibles en su dramatismo y en su peligrosidad para el conjunto mundial o, por lo menos, para "occidente", diga lo que diga la "gobernanza" atlantista.
El libro pasa revista a los factores que se han intentado poner sobre la mesa a la hora de responder a qué llevó a tal chapucería (y en la recensión hay enlaces a otras fuentes igualmente interesantes). El petróleo es la primera respuesta, pero no parece que los datos posteriores encajen con esa hipótesis. Tal vez se intentó, pero no se consiguió. El hegemonismo estadounidense es otra de ellas, pero si algo ha producido es su reducción. El "libre mercado" como motivación es, cuanto menos, dudoso: el libre mercado es para las "pequeñas y mediocres empresas", no para la "economía capitalista" como la llamaría Braudel. La agenda de los neoconservadores, en cambio, sí parece explicar algo de tal empresa: en la página de los tales (Project for a New American Century) se hablaba de invadir Irak mucho antes de que Sadam Husein hubiera sido apoyado en su loca invasión de Kuwait y, sobre todo, antes de que el 11-S se convirtiese en el Pearl Habour que convenciese, con argumentos falsos como los del Powell en Naciones Unidas, que había que lanzarse a tal aventura y los más de tres billones de dólares que ha costado.
Lo que el libro plantea y la recensión que cito recoge con detalles es por qué los neocon estaban tan interesados en aplastar a Irak. Respuesta: el lobby judío y los sionistas estadounidenses que formaban parte del núcleo duro de los neoconservadores. Era el gobierno de Israel el que estaba interesado en aplastar a Irak, según estos autores, y utilizó a los Estados Unidos para lograrlo. 
Si ahora estamos en esas respecto a Irán, esa es otra historia. No tanto el que, para solucionar el problema creado por la guerra de Irak, es decir, entre otros, el del Estado Islámico, se recurra a lo de siempre: a otra guerra. "No pretendas que las cosas cambien si siempre haces lo mismo", como dicen que dijo Einstein. Otros dicen que dijo: "Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo". Y ahí está el quid: igual lo que se busca es el mismo resultado, no uno distinto.

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