lunes, 9 de febrero de 2015

Por encima de toda sospecha

Hace ya muchos años que Ziegler publicó su Una Suiza por encima de toda sospecha, un demoledor análisis de dicha sociedad en general y de su sistema económico (bancario) en particular. Vistos los casos recientes de fuga de capitales para encontrar allí un nido benevolente y la enumeración de quiénes, cuánto y cómo han llevado sus dineros allí y por qué, el libro de Ziegler resulta escasillo, visto los fondos de dictadores, narcotraficantes, defraudadores, corruptos, delincuentes comunes o ladrones de guante blanco que han sido acogidos con comprensión y sigilo. Algunos nombres españoles ya se conocen (que, en buenos ahorradores precavidos, han tenido la buena idea de diversificar los paraísos a los que han llevado los resultados de sus delitos o, huyendo del fisco, donde han cometido uno propio o uno adicional, el de fraude fiscal). Falciani supongo que seguirá contando cosas. Pero hay ya listas importantes dando vueltas por ahí.
Sucede algo parecido a lo que pasa con la deuda: no se puede echar toda la culpa al que se endeuda irreflexivamente, sino también al que, con la misma irreflexión si no con mayor responsabilidad, ha prestado. El deudor, en su inocencia, creía que iba a poder pagar. Y el acreedor, en su ignorancia bancaria, creía que iba a poder cobrar o que iba a tener poder suficiente como para arramblar con lo que hiciese falta con tal de cobrar. La asimetría entre ambas posiciones es evidente.
Con los bancos en paraísos fiscales se trata también de un tango, que, como se sabe, es cosa de dos. Alguien lleva un dinero (no vamos a discutir su origen) y alguien lo recibe (no va a preguntar su origen: el dinero no tiene color). Si ahora comienza a haber presiones para que lo del secreto bancario tenga sus limitaciones, pues qué bien. De momento, ni Andorra ni Lietchenstein han contestado a algunos requerimientos españoles sobre algunas monedillas catalanas (no se olvide que "peseta" es el diminutivo catalán de "peça", pieza) que están allí "esperando la mano de nieve que sabe arrancarlas".

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