miércoles, 18 de febrero de 2015

La distancia importa

Los seres humanos, como la mayoría de especies animales, tienen dificultades en matar a sus semejantes. Para conseguirlo, han de ser convenientemente entrenados.
En la misma línea, ha habido experimentos que muestran que esa dificultad en matar aumenta cuanto más cercana está la víctima y disminuye cuando la víctima queda lejana e invisible.
Tal vez sea eso lo que hace más monstruosos los asesinatos cometidos por el Estado Islámico, decapitando o fusilando a sus prisioneros.
Y eso es lo que hace comprensible que a poca gente le causen horror las 8.200 bombas teledirigidas estadounidenses que han caíso sobre el Estado Islámico en Siria e Irak desde el verano en 2.300 operaciones. La autoridad competente niega que haya habido víctimas civiles en ninguno de estos casos. 
Para decapitar a un rehén hace falta mucho entrenamiento. Para lanzar una de esas bombas, solo hace falta conocer la parte técnica. La dificultad en matar será mínima en comparación con la esperable cuando la distancia es al alcance de la mano.

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