miércoles, 4 de febrero de 2015

La amenaza musulmana

No exageremos. En Europa, los ataques terroristas bajo motivación religiosa aparente no llegaron al 2% del total entre 2009 y 2013. Además, por lo que a la amenaza musulmana se refiere, tardarán 15 años para llegar al 10% de la población europea. Eso sí, el 27% de los franceses tienen opiniones desfavorables hacia ellos, cosa que también piensa el 33% de los alemanes, el 28% de los británicos y el 48% de los españoles. Este dato es curioso ya que no parece que en las Españas (recuérdese que hay más musulmanes en Cataluña que en Andalucía) haya todavía un partido que levante bandera contra ellos como sucede en Alemania, Francia, Inglaterra. Dinamarca y otros países de “valores occidentales”.
Pero es que la cosa es algo más complicada. Si de opiniones desfavorables se trata, los judíos las reciben de un 10% de los franceses, un 5% de los alemanes, un 7% de los británicos y un 18% de los españoles.
Los porcentajes de estas fobias han cambiado a lo largo del tiempo. No hace tanto, a principios del siglo pasado, el enemigo que, “Protocolos de los Sabios de Sión” en mano, maquinaba para conquistar el mundo eran los judíos. Ahora el enemigo de Occidente es el Islam, que quiere conquistarnos e imponernos dicha religión a nosotros, que nunca hemos conquistado nada ni impuesto una religión a nadie. Y es que el mapa es a tres, no a dos. Vayan algunas cifras que, ya adelanto, son problemáticas ya que los adeptos a cualquier religión son difíciles de contar. Los censos no siempre coinciden en qué están recontando exactamente: autodefinición, práctica efectiva o respuesta “políticamente correcta” ante el agente censal o entrevistador.
Tenemos 2,2 millardos de cristianos en el mundo, un 31%, de los cuales los católicos romanos son casi el 17%. Después están los musulmanes, 2 millardos, algo menos que los cristianos (23%) y, como estos, divididos en sub-grupos peleados entre sí, los más importantes de los cuales son los sunitas y los chiítas con porcentajes que oscilan notablemente de un cómputo a otro, pero que siempre dan mayoría a los primeros. Finalmente, después de varias religiones más numerosas, están los judíos, 14 millones que no llegan al 0,25%, pero que se encuentran básicamente en Israel (allí son el 74% de los que declaran una religión) y en los Estados Unidos. De hecho, entre un país y otro, ya superan el 80% de los judíos mundiales.
Esto último tiene su importancia si se recuerdan las raíces locales que tiene la política exterior estadounidense (Huntington dixit) y las actividades del lobby judío (AIPAC en particular) muy por encima del lobby de países de mayoría musulmana. Encima, en país abstencionista como aquel, los musulmanes son mucho más abstencionistas, es decir, irrelevantes electoralmente hablando. Sobre todo, el asunto político y electoral hace que Israel quede siempre en el lado de los “buenos” mientras que el asunto petrolero y armamentístico hace que se distinga cuidadosamente entre los “estados canallas” y “nuestros aliados” del tipo Arabia Saudita.
Pasando a Europa, los judíos son relativamente pocos en Francia (475.000 y 0,74% de la población), Alemania (118.000, y 0,15%), Reino Unido (290.000 y 0,45), frente a lo que suponen los musulmanes: entre 4 y 6 millones en Francia (según cómputos, entre el 7,5% y el 9,6%), 4 millones en Alemania (5,8%) y casi 3 millones en Reino Unido (4,6%). España tendría en torno al millón.
¿Son cifras como para temer otra invasión musulmana como las del siglo VIII, más allá de la de los jeques en la costa española? Ni está ni se la espera, dada la demografía y la evolución política y económica de Oriente Medio. Carecen de medios de cualquier tipo ¿Qué queda? Terrorismo yijadista, sin duda, frente al cual no hay otra que defenderse y, como ya dijo el primer ministro Valls el mes pasado y los daneses venían haciendo desde lo del Jyllands-Posten, plantearse también cuáles pueden ser sus causas para así poder dedicar esfuerzos a la prevención local al tiempo que se revisan algunas cuestiones de política exterior (incluida la militar, continuación de la anterior por otros medios). El modelo danés es claro: ESP, es decir, Escuela, Servicios sociales y Policía (no solo represión), reconociendo que el ambiente de apartheid que viven algunos musulmanes en Europa (“en Francia”, dijo Valls) es caldo de cultivo para encontrar receptores al dinero de Oriente Medio. Este, por motivos más geopolíticos que misioneros, busca quién dé rienda suelta a la frustración local mediante la violencia (minoritaria en Europa).
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-, El dibujo es de El Roto en El País del 23 de enero)



Y todo lo dicho no quita para que respetables cadenas de televisión como la Fox difundieran la noticia de que en Francia había barrios en los que, si no eras musulmán, mejor que no entraras. También que, según las encuestas, un número muy elevado de jóvenes franceses apoyaban al Estado Islámico. Y que, en Inglaterra, ya había ciudades de mayoría musulmana. Con buen sentido, los desmentidos franceses (incluidos los del ayuntamiento de París) e ingleses (Birmingham) fueron superados por el cachondeo de algunos programas televisivos franceses ante tal islamofobia con base tan inventada. La Fox ha pedido disculpas. Pero sigue habiendo gente que está convencida de tales extremos.
El problema son los yijadistas, no el Islam, dice la mayoría de los franceses encuestados para Le Monde:

Y Alberto Piris se pregunta a quién beneficia el "terrorismo internacional" para terminar con un "Desconfiemos, como siempre, de mucho de lo que nos cuentan", que comparto.
Javier Solana termina su artículo diciendo:
The only way to restore order and spur progress in the region is by empowering moderate Muslims, so that they can triumph over the forces of radicalism and violence. The West’s role is to identify them and offer them acceptance and support. This lesson should be applied both abroad and at home
 Pero si se lee el artículo desde el principio, algo más hay que hacer en "occidente" y tiene que ver con el apartheid al que se refiere al principio, aunque no usa, como Valls, ese mismo vocablo. Pero se refiere a lo mismo.
(Añadido el 8 de febrero: interesante aportación de Shlomo Ben-Ami al asunto del anti-judaísmo y el anti-arabismo)

No hay comentarios:

Publicar un comentario