sábado, 14 de febrero de 2015

Evasores sin fronteras

Tomo este gráfico de The Economist de la semana que termina. Intenta mostrar de dónde vienen los dineros privados que buscan acomodo fuera del propio país (primera barra) y a dónde parece que van (segunda barra), con flechas que indican a dónde suelen ir generalmente.



Los orígenes mayoritarios, se ven: Europa. Y el destino mayoritario, también: Suiza. "NorteAmérica" no aparece como un gran emisor, pero sí, oh sorpresa, como receptor (algo tendrá que ver el "Minotauro" de Varoufakis). "Asia-Pacífico", en cambio, sí,  con tendencia a refugiarse en los relativamente poco democráticos Singapur y Hong Kong (los de los paraguas). Luxemburgo, donde ha gobernado el actual presidente de la Unión Europea largos años y con turbulento historial de triquiñuelas para atraer esos "pájaros errantes", está entre los receptores importantes.
Pero insisto: no es fácil evitar el nacionalismo y ver la cuestión como algo cuya unidad de análisis es el país, nación, estado (táchese lo que no proceda). Sin embargo, mejor haríamos viéndolo como un flujo de dinero que poco tiene que ver, como ya he dicho ayer, con las naciones y sí con las clases sociales. La "cosmocracia", como la llamaba un francés cuyo nombre no recuerdo. Pues sí: esos dineros no tienen fronteras. El nacionalismo es para los mindundis.

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