sábado, 28 de febrero de 2015

El otro video

Cierto que las imágenes de la destrucción de restos arqueológicos en Mosul son impresionantes. Impresionantes, también, las razones proclamadas: son anteriores a la conversión al Islam y son, por tanto, ídolos que el Profeta rechazaba. Como es sabido, las religiones monoteístas de Libro (judaísmo, cristianismo e islamismo) tienen corrientes profundamente anti-imágenes (iconoclastas). 
Por eso me gustaría que se le diese la misma cobertura informativa al millón de personas que van a ser desplazadas en la zona por los enfrentamientos. Cierto que la generosa ayuda económica que recibe el Estado Islámico no es televisable. Se dice que podrían estar llegando a 200.000 militantes (pagados, eh, pagados). Tampoco son televisables los bombardeos "occidentales" y las actividades de sus drones. Esperable que la gente huya de unos y otros, pues nada tiene que ver ni con unos ni con otros excepto en recibir los efectos violentos de su enfrentamiento y los secuestros perpetrados por unos (los otros todavía no han echado pie a tierra).
Lo que sí espero es que, si se va a televisar esa catástrofe humana, no se haga como sucedió en Ruanda, en la que lo que se televisó fue la huida de los genocidas y se televisó como si fuesen "los de abajo" los que huían. 
No hay que fiarse de las imágenes. Es falso lo que anunciaba una cadena de televisión española -"está pasando, lo estás viendo"- ya que hay cosas que están pasando y no las estás viendo y cosas que NO están pasando y las estás viendo. El viejo consejo de la Ilustración era el de someter a la criba de la razón lo que nos entra por los sentidos. Por cierto, las cuestiones sobre la identidad tienen que ver con los sentidos y los sentimientos. Pero esa es otra historia.

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