martes, 3 de febrero de 2015

Deuda: déjà vu

La Historia no se repite ni en comedia ni en tragedia, pero sí hay "resonancias" entre casos semejantes que permiten entender mejor el presente recordando el pasado. Cuando, hace años, explicaba en clase el problema de la deuda latinoamericana, mi planteamiento era el siguiente:
El endeudamiento se había hecho suponiendo que los ingresos iban a seguir siendo constantes. Sin embargo, un exceso de liquidez por parte de los bancos, debido, en buena parte a los petrodólares originados por el aumento del precio del petróleo en los años 70, hizo que los bancos presionasen para que se tomasen más préstamos. Los gobiernos de países latinoamericanos (y no solo ellos), alguno de los cuales era dictatorial, pensaron que era el momento de dar el "gran salto adelante" del "desarrollo" y aceptaron la oferta de los bancos y se endeudaron un poco más, pensando que sus ingresos seguirían la misma marcha y, con lo ingresado hoy, se podría pagar lo endeudado ayer. Pero los ingresos no fueron tan altos como se esperaba (solo a un político se le ocurre pensar que algo puede crecer indefinidamente -y a algunos economistas, dicho sea citando a K. Boulding, que era más cáustico al respecto-). Y fue el pánico. Los gobiernos empezaron a contraer deudas para poder pagar las deudas anteriores y los bancos montaron su campaña para que se reconociese la deuda por encima de todo (una deuda impagada es todavía un activo en la contabilidad del banco, pero una deuda fallida es un pasivo y puede llevar a la bancarrota -como fue el caso en más de un banco-). Si debes un millón, estás perdido; pero si debes mil millones, el que está perdido es el banco.
¿Qué hacer? El gobierno cubano dijo en un primer momento: no pagaremos. Pero no lo cumplieron. El gobierno peruano de Alan García dijo: pagaremos en función de nuestro crecimiento (obvio: para pagar, hace falta tener). Otros gobiernos dijeron: pagaremos, pero "reestructurando", es decir, reduciendo los intereses y aumentando los plazos. Hubo algún "default" pero fue gestionado políticamente. Polonia creo recordar fue el caso más evidente. El truco consistía en que, si la deuda había sido contraída por un dictador, ¿qué mejor que una democracia para repartir los costes de los pagos? Y eso fue el FMI y el BM.
Su receta era muy sencilla y valía, como buenos neoclásicos, para cualquier lugar del mundo mundial, a saber: reducir el gasto público (educación, sanidad, servicios sociales, funcionarios), controlar la inflación y aumentar las exportaciones al tiempo que se reducían las importaciones. Como malos economistas, suponían que la "economía" era algo platónico que no se contaminaba por otras realidades mundanas y no pensaban que tal terapia iba a ser aplicada contra "los de abajo". Por ejemplo, promoviendo a los terratenientes y empresarios exportadores y reduciendo la importación de bienes de primera necesidad que, antes, ya se había conseguido dependiesen del exterior y no de la producción interna. Hubo varios sucesos de orden público causados por el descontento de esos de "abajo". La opción, entonces (y Bolivia es el caso paradigmático) fue la proliferación de ONG, bendecidas por el BM, para aliviar, que no evitar, el impacto de tales terapias de choque, que ahora se llaman "austeridad".
Hay semejanzas, evidentemente. Pero no identidad. Ha habido exceso de liquidez, pero en Alemania. Y ha habido el "minotauro" estadounidense, por usar la metáfora de Varoufakis. Y ha habido la estupidez de países semiperiféricos como España de pensar que la burbuja inmobiliaria iba seguir indefinidamente (lo único que se sabe de las burbujas especulativas es que revientan, pero no se sabe cuándo, así que, mientras tanto, muchos corren a beneficiarse de ella, generando mayor probabilidad de "reventón"). El problema fue para los bancos periféricos que, al grito de "menos Estado, más mercado", corrieron a ser socorridos por sus respectivos gobiernos que se endeudaron para intentar salvarlos. Era enternecedor escuchar la alegría mediático cuando se conseguía "colocar" más deuda, como si nunca tuviese que ser pagada. En el "fondo sur" de la eurozona, no todos estuvieron en las mismas, pero los GIPSI+Francia fueron particularmente golpeados por la imposición de terapias de ajuste al viejo estilo. Y se han repetido las propuestas ya escuchadas: no pagar, pagar en función del crecimiento -que vendría del cielo, supongo- o "reestructurar". Con todos mis respetos (y afecto) para algunos de los que lo propusieron en América Latina, no parece que la "auditoría de la deuda" para declararla más o menos "legítima" afecte a la correlación de fuerzas aunque ahora, además del FMI, esté el BCE y "Bruselas" (la dichosa "troika"). Pero "divide y vencerás" puede ser una táctica interesante, sobre todo viniendo del débil que sabe que si debe un millón, está perdido etc.
Otra "década perdida", esta vez para el "fondo sur" de la Eurozona y, con ella, para la Eurozona en su conjunto, visto a quién venden los del "fondo norte" y cómo se va reduciendo su demanda interna.
Así lo ve mi amigo McFly en el Información de hoy:
Viñeta - INFORMACION

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