miércoles, 25 de febrero de 2015

Con otros ojos

“Occidente” está en guerra contra el terrorismo, afirmaba el mes pasado Pedro Morenés, ministro de Defensa, que algo debe de saber del asunto. "Estamos en guerra, entendiendo como guerra el combate contra una amenaza que pone en riesgo nuestras vidas, nuestro modo de vida. La guerra es combatir lo que a uno le viene a destruir, es defenderse contra los ataques de otros agentes". Aceptémoslo, pero añadamos algunas dudas.
Una ha sido a propósito de la tortura que quedó descrita en un reciente informe del Senado estadounidense al que Amnistía Internacional apostillaba diciendo que "sin la ayuda de Europa, Estados Unidos no habría podido llevar a cabo detenciones y torturas en secreto durante tantos años. El informe del Senado muestra claramente que los gobiernos extranjeros fueron vitales para el 'éxito' de las operaciones de la CIA, y los indicios acumulados a lo largo de casi un decenio apuntan al papel clave de ciertos aliados europeos". Y no es lo único que no queda claro en esta “guerra contra el terrorismo, no contra la religión o contra el Islam”, como diría el primer ministro francés.
Demos un salto en el terreno de las dudas ya que, en este tema, las certezas son peligrosas. Que se lo digan a los terroristas. La primera duda viene de una entrevista que concedió Udo Ulfkotte, editor del Frankfurter Allgemeine Zeitung, periódico alemán “de referencia”, a propósito de su libro Periodistas comprados (Kopp, 2014), de momento solo publicado en alemán. En el libro, a sus 55 años y con mala salud, reconoce haber aceptado noticias redactadas y entregadas por la CIA para ser publicadas en su periódico con su firma. Se trataba, dice, de engaños para convencer a los lectores sobre la necesidad de ir a la guerra. Por lo que se ve, no siempre todos los periódicos recogen tales propósitos (el caso que seguí con interés a finales de los 80, fue el “ataque” a Libia por parte de los Estados Unidos bajo Reagan: no todos los medios dieron las falsas noticias de la misma forma y, los que las dieron, no todos reconocieron con el tiempo haberse, digamos, “equivocado”). Así que puede ser que, cuando hay unanimidad, la cosa sea cierta, aunque hay “unanimidades” derivadas de tomar la “noticia” de la fuente “apropiada” (agencia, medio “de referencia” o hasta twitter, medio particularmente engañoso sobre todo en las unanimidades).
Otra duda más, proviene de un par de artículos de William Astore, teniente coronel -retirado- de la Fuerza Aérea estadounidense. En ambos, 2010 y 2015, intentaba responder al por qué persisten las guerras de los Estados Unidos, incluyendo, obviamente, la “guerra contra el terror” bautizada así por el presidente Bush II (prepárese para Bush III en 2016) después de los ataques terroristas del 11-S. Los argumentos de 2010 para seguir guerreando incluían el que la respuesta militar era la única posible y que, si no se aplicaba, todo iba a ser mucho peor. No es seguro. Los motivos de 2015 explicando esas guerras incluyen: la privatización de la guerra, el apoyo de los dos grandes partidos a la particular idea de “seguridad nacional”, el “apoyar a nuestras tropas” como medio para no tener que pensar ni el por qué ni para qué guerrear, versiones sesgadas de la “guerra” de la que se borran aspectos no “digeribles” y, finalmente, la multiplicación de las amenazas.  
Con esta última lista volvamos a las dos primeras tomas de posición, la del gobierno español (y el principal partido de la oposición), frente al “terrorismo yihadista” y los silencios sobre los asuntos menos presentables de dicha “guerra”. No voy a decir que no existen tales amenazas ni, mucho menos, que los ataques no han sido reales. Sería una estupidez por mi parte. Lo que quiero decir, al ver esta cuestión “con otros ojos”, o sea, en este caso, con los ojos del establisment estadounidense, es que un mínimo de duda razonable, cartesiana si se me permite la pedantería, no vendría mal. Repase, si no, la citada lista del teniente coronel, y piense qué puntos de la misma se aplican a la actual discusión española sobre el “yihadismo” y el “pacto antiterrorista”. Si, aun así, no le nace la más mínima duda, pues qué le voy a hacer: asumo mi fracaso no en la desmovilización o la rendición que no pretendo, sino en evitar que se tomen como absolutamente ciertos algunos argumentos esgrimidos para legitimar esa “guerra” sin considerar otros posibles análisis. Mi razonamiento por yuxtaposición no prueba nada. Solo es un aviso.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
Aquí hay otro aviso sobre lo que escribe The New York Times a propósito de Ucrania, recordando lo que se escribió allí sobre la existencia de las -inexistentes- armas de destrucción masiva en el Irak de los tiempos de Sadam Husein. Sí, claro, todo aquello sobre los "tubos de aluminio" y el "créanme" de José María Aznar.
Más comentarios sobre las mentiritas de corresponsales y periodistas-estrella en USA. Imposible, entonces, saber qué es verdad y qué es manipulación en este reportaje sobre los donantes privados que pagan, desde los estados del Golfo, los salarios del Estado Islámico que serían más de 100.000 militantes.
La mejor información sobre el intento de golpe de estado en Venezuela la he leído en la gubernamental TeleSur. Igual es verdad, igual es un truco. Se elegirá según opciones políticas previas, no según los datos...ofrecidos por TeleSur o por agencias contrarias al régimen.
Para completarlo, aquí se plantea el caso del Telegraph y la poca cobertura que ha dado al caso del HSBC: tenían relación económica. Más tomas de posición, aquí. Es la competencia la que se encarga de airear ese detallito. Se podria ver, en las Españas, cómo ha reaccionado cada medio. La libertad de expresión es que tiene eso, que viene coartada por la competencia y por los nexos económico-políticos-marketineros del medio. Pero contra eso no se protesta.
Hay quien afirma (creo que con razón) que el Estado Islámico es una prueba de que la "guerra contra el terror" no ha funcionado. Todo lo contrario. Pues eso: seguiremos en las mismas y se enviarán tropas de tierra a Irak y Siria. Al fin y al cabo, una "guerra", tarde o temprano, exige poner pie en tierra. Solo con drones solo se consiguen más enemigos. Y con tropas de tierra...

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