miércoles, 11 de febrero de 2015

Bandos fabricados

Hay varias formas muy sencillas de criticar posiciones que no gustan el crítico. Una es simplificar la posición del "contrario" hasta convertir la crítica en un paseo triunfal contra un tigre de papel. Otra es caricaturizarlo, es decir, deformarlo hasta conseguir un efecto parecido al anterior aunque todavía menos respetuoso con lo que ha dicho el "contrario". Otra, muy frecuente también, consiste en señalar lo que el supuesto "contrincante" no dice, no ha dicho o podría no haber dicho. Como, obviamente, nadie puede producir un mapa a escala 1:1, siempre se dejan cosas fuera cuando uno dice lo que sea. Es una opción todavía más facilona que las dos anteriores.
En cambio, los bandos son mucho más problemáticos de lo que la "crítica" hace suponer. Sin embargo para movilizar al personal no hay como tener o inventarse un enemigo y arremeter contra él, aunque no sea más que un humilde molino de viento, pero utilizable si genera bandos. Ante la inminente fragmentación de las Cortes y la inestabilidad que conllevará (creo que añoraremos el “nefasto” bipartidismo), los partidos están procurando convertir sus respectivas campañas en una confrontación con un solo enemigo. Cada uno presenta la situación como si se tratase solo de dos bandos.
Todo esto lo saben bien los fabricantes de "diplomacia pública", término que el Departamento de Estado de Estados Unidos utiliza para sus actividades dirigidas no a los otros gobiernos (que eso sería diplomacia tout court) sino a las opiniones públicas de otros países para orientarlas convenientemente. Los expertos en la cosa también hablan de "gestión de la percepción" en términos más generales que incluyen a la propia opinión pública a la que hay que "orientar". Dicho gobierno no es el único que practica esta política de crear bandos para “orientar” a la opinión pública de otros países, por supuesto.
En todo caso, es una buena razón para desconfiar cuando algo se nos presenta como lucha de bandos sean clases ("clásicas" o "puestas al día"), sexos, naciones, religiones, razas, partidos, estados y así hasta completar una larga lista de versiones sesgadas de la realidad, y más sesgadas todavía cuando se elige uno de esos criterios de desigualdad y se excluyen sistemáticamente los demás.
No se trata de construir un absurdo e imposible mapa a escala 1:1 y quedar atrapados por "la complexité de la complexité", sino de evitar lo contrario: el simplismo tranquilizante y cómodo. Escila y Caribdis de cualquier intento de entender la realidad social, política y económica circundante. Vayan algunos ejemplos de creación de bandos para mejor argumentar o criticar.
Primero,Cuba, presentada como lucha entre dos gobiernos, dos ideologías o, mejor, de un gobierno (imperial, por supuesto) contra un pueblo. Si se quiere entender qué ha sucedido, mejor introducir al exilio (que vota en los Estados Unidos), recordar a los disidentes internos (haberlos haylos) y, al otro lado, a los beneficiarios de subsidios que les convierten en favorables al statu quo, el apoyo internacional y entusiasta a la Revolución, la contienda electoral estadounidense... y no magnificar el caso atribuyendo a Cuba un papel que ya dejó de tener hace tiempo o, en algunos campos, el que nunca ha tenido.
Segundo,el cuidadoso etiquetado de realidades políticas. Por ejemplo, "dictaduras islamistas". También aquí, haberlas haylas. Como hay democracias con gobierno islamista (Turquía ahora, Egipto hasta hace poco) y dictaduras "cristianas" (como fue la de Pinochet o la de Franco, amigo de entrar bajo palio en las catedrales). Además, depende de qué se entiende por dictadura. El World Factbook de la CIA dice que no hay elecciones, que su constitución se basa en el Corán, que, como Ley Básica de Gobierno, fue emitida mediante decreto del monarca, que sus leyes son las de la sharia (sistema legal islámico) y que una familia gobierna sin alternativa, excepto la sucesoria, ya que no hay partidos políticos, todo ello sin olvidar las restricciones para religiones distintas del Islam y añadiendo el hecho de que los no-musulmanes no pueden tener la nacionalidad saudí. No vendrá mal recordar el dicho atribuido al presidente Roosevelt a propósito del dictador Somoza: "es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta". Es decir, lo importante no es la etiqueta (se usa como parte de unas relaciones públicas o diplomacia pública) sino que sea "nuestro" aliado o "nuestro" contrario. Porque ese sí que es un bando importante.Y al indiferente? La legislación vigente.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
El problema de estos bandos fabricados es que el que hoy es "nuestro" aliado, mañana puede ser "nuestro" contrario. Juan Cole titula 
Ironies of Empire: US now Allied with Shiites Trained by Assassinated Hizbullah Leader
El gobierno de los Estados Unidos, en colaboración con el Mossad, habría asesinado en Damasco a quien entrenó a los que ahora son aliados, en Siria, del tal gobierno. En teoría, el amigo de mi enemigo tendría que ser mi enemigo. Pero es que, en la zona, las cosas no son tan sencillas y hay que estar explicando continuamente quiénes son "nuestros hijos de puta".

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