domingo, 25 de enero de 2015

Tres minutos para la medianoche

El Bulletin of the Atomic Scientist lleva, desde 1947, utilizando los minutos que faltan para llegar a la medianoche como una metáfora de lo que nos aleja o nos acerca a una catástrofe apocalíptica que "acabe con la civilización tal y como la conocemos". Hace un par de días movió las manillas del reloj a tres minutos para las doce. Nos acercamos a la catástrofe si no se hace nada y, parece, no se está haciendo nada. Cambio climático, modernización de las armas nucleares y su difusión se encuentran entre las razones para esta simbólica indicación de que algo va mal en la gobernanza del Planeta. Para más inri, cambio climático y armas nucleares están relacionados: el uso de estas aceleraría dicho cambio y ese cambio, generando tensiones geoestratégicas, aumentaría la tentación de usarlas. Mala barraca.
Los Estados Unidos son paradigmáticos a este respecto: sus republicanos han cambiado línea argumental  y ya dicen que el cambio climático no es un "hoax", aunque, eso sí, no están dispuestos a reconocer, de momento, que es producido por los humanos. De sus armas nucleares, mejor no se hable. Y tampoco se hable del otro país nuclear, altamente contaminante y acelerador del mentado cambio: la China. Eso sí: ambos llegan a acuerdos que no practican. Para complicarlo: un Pacífico poco pacífico en su modo de resolver los conflictos de la zona.

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