jueves, 1 de enero de 2015

Otra vez Podemos y Syriza

En un post ahí al lado, mi colega y, a pesar de ello, amigo Alaminos dice que Podemos es el síntoma, no la enfermedad. La enfermedad es otra y tiene que ver con un sistema lleno de agujeros y desperfectos creados cuando se mezclan factores externos (la "troika" en particular) e internos (el gobernar a favor de unos y, encima, mal).
Algo parecido se puede decir, volviendo a comparar, sobre Syriza en Grecia, aunque no creo que las perspectivas electorales de Podemos en España sean tan buenas como las de Syriza en las inmediatas elecciones griegas (las españolas tienen que esperar hasta finales de este 2015 y las previas, locales, no van a ser significativas aunque puedan ser sintomáticas). También la trayectoria griega ha tenido consecuencias mucho más duras para sus ciudadanos. Evidente que hay que distinguir entre enfermedad y la manera con que se manifiesta.
Lo que parece claro en ambos casos es que las respectivas campañas a su contra tienen un efecto bumeran para los que las promueven: de ser tan absurdas y continuadas en muchos casos, lo que consiguen es que alguna gente reaccione contra tales campañas con un "pues ahora es cuando les voy a votar", sobre todo cuando tanto Tsipras como Iglesias no se cansan de afirmar que se trata de defender la democracia, hacer el "habla pueblo, habla" y no someterse a lo que dicen "los de fuera", viejo truco del nacionalismo que encuentra o inventa o subraya un enemigo externo para aglutinar al propio grupo (eso los hacen igualmente los nacionalistas catalanes presentando a Podemos -y sus perspectivas electorales en Cataluña- como el "caballo de Troya" de los enemigos que asedian a la ciudad santa, Cataluña).
De nuevo, un 2015 interesante (divertido para algunos) por lo menos en la Eurozona, pero pienso en los lugares en los que tengo amigos y en los que pienso o me comunico con frecuencia.

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