sábado, 31 de enero de 2015

Omnipotencia relaltiva de la política

Omnipotencia y relativa son casi términos contradictorios: si es "relativa", no es "OMNIpotencia". Pero ahí reside el juego real. Un gobierno puede hacer muchas cosas, sí, pero no es omnipotente. Hay margen para la política local, pero tiene límites. Sin irse muy lejos, algo así va a experimentar Syrza en Grecia: una cosa es predicar, y otra dar trigo. Lo primero es fácil. Para lo segundo, hay que sortear muchos obstáculos y algunos son insalvables. Véase, si no, el caso de mi Bolivia.
Leí hace poco un vibrante artículo (que ahora no encuentro) sobre los logros del gobierno boliviano. Cierto que, al final, había una nube en el horizonte protagonizada por la caída de precios del gas y de las "commodities" en las que basa Bolivia su comercio exterior y, sí, los ingresos del Estado. Pero, en resumen, la actuación del gobierno del MAS había conseguido logros espectaculares en la erradicación de la pobreza y satisfacción de necesidades básicas de la población, amén de un nuevo sentido de la dignidad de un país relativamente pequeño, 10 millones de habitantes, y continental.
Aquello estaba en castellano y se puede adornar con este artículo de su actual vicepresidente, García Linera, más conceptual y autolaudatorio que empírico.
Ahora encuentro este otro, aunque en inglés. No se niegan los logros del gobierno del presidente Morales Son muchos. Es lo que estaba a su alcance, pero también ha hecho cosas más discutibles aunque no sea más que porque son contradictorias con la retórica gubernamental del Vivir Bien, la Pachmama y el indigenismo (hay algunas imprecisiones menores en el texto, pero eso: son menores). Son, ciertamente, discutibles los inventados rituales "indígenas" de la última toma de posesión del Presidente. Pero igualmente inventados son los rituales "blancos", "criollos" o "q'aras". En todo caso, la tradición en aymara no tiene por qué coincidir con la quechua, la tupí guaraní o, sencillamente, la del vicepresidente, blanco. Todo ello al margen de que el presidente Morales no habla aymara.
De todas formas, el artículo que cito es un buen ejemplo, además de que hasta el mejor gobierno comete errores, de un hecho incontestable: los países no están aislados del mundo circundante y, aunque el artículo citado de García Linera vaya en otra dirección, ese mundo circundante establece muy claramente los límites de la acción posible: India, China o Irán invierten en Bolivia y no bajo criterios "socialistas" precisamente. Y, aunque ha aumentado el consumo interno -hasta la aparición de una nueva "burguesía", poco indigenista por cierto, la exportación es demasiado importante para las arcas del Estado, pero sus precios del gas y las "commodities" no los fija el gobierno sino un "mercado" capitalista, es decir, que no es mercado y, en todo caso, pronto se notarán (todavía no se nota, dados los plazos en que se negocian las ventas) las caídas de dichos precios (caída que no será eterna, pero eso importa menos para la inmediatez política).
Tal vez el punto en el que Bolivia va a sentir con mas fuerza el impacto del contexto es en lo que se refiere al "cambio climático" con el que, por cierto, colabora mediante extracciones bien poco "ecológicas" y contaminaciones urbanas semejantes a las de la China . De momento, en las tierras bajas son previsibles más inundaciones como las últimas del Beni, y más sequia en el altiplano con problemas adicionales en el suministro de agua a las grandes ciudades (La Paz con El Alto) por la pérdida de glaciares. En términos anecdóticos, el calentamiento en el altiplano está dificultando la producción de un producto que echo de menos en mi cocina: el ch'uño, la papa congelada durante la noche a la intemperie y deshidratada al día siguiente. 

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