miércoles, 14 de enero de 2015

Nueva corrupción

Así la llama una antropóloga estadounidense en el Washington Post a partir de los casos de "vieja corrupción" como la que ha llevado a la cárcel a un ex-gobernador (su mujer está a espera de juicio) que habría aceptado regalos a cambio de decisiones.
La nueva corrupción, dice, es la de 
1. Médicos e investigadores en el campo sanitario que siguen dócilmente (a cambio de "astillas", claro), las indicaciones de las industrias farmacéuticas. No es novedad: se publican los datos que convienen a sus intereses y se silencian los que no convienen. Y uno va y se cree lo que dicen los "expertos".
2. Economistas de alto nivel que siguen dócilmente (a cambio de prebendas, fondos para la "investigación" o, sencillamente, dinero) las indicaciones de empresas y no solo las financieras. Tampoco tendría que ser novedad: publican, convenientemente maquillados los datos que convienen a sus intereses y se silencias los que no convienen. Y uno va y se cree lo que dicen los "expertos", tan dedicados a la ciencia desinteresada como los anteriores.
3. Ex-militares (se jubilan pronto) que asesoran al gobierno mientras mantienen lazos con industrias armamentísticas y "contractors". Tampoco es novedad: baste recordar el discurso de despedida del ex-general Eisenhower cuando dejó la presidencia de los Estados Unidos y denunció el "Complejo Militar-Industrial" que tomaba decisiones por encima de los intereses del país y siguiendo sus propios intereses.
4. Los lobbies, dedicados al cabildeo, que cambian ropaje, dejan de llamarse tales y pasan a ser "profesionales de las relaciones con el gobierno". Que eso esté pasando en las Españas (incluyendo a Cataluña) explica asuntos tan chuscos como el del "pequeño Nicolás". Y va uno y se cree que los gobiernos actúan en pro del "bien común".
Nihil novi sub sole.

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