lunes, 19 de enero de 2015

Matizaciones sobre el terrorismo

Juan Cole vuelve a proporcionar algunas matizaciones sobre los musulmanes europeos que viajan a Siria y vuelven y son muchos. Se refiere al caso belga (Verviers y demás), pero creo que se puede pensar que otras situaciones no son muy diferentes.
En primer lugar, el porcentaje de tales jóvenes sobre el total de las respectivas poblaciones musulmanas es muy bajo. Bajisimo. En el caso belga, no llega ni al 1 por ciento.
En segundo lugar, lo que han encontrado en Siria no solo es yijadismo (variopinto, por cierto) sino también movimientos anti-gobierno ajenos al yijadismo. Lo que han encontrado no es necesariamente fanatismo. Una prueba adicional son las tropas estadounidenses enviadas al lugar para apoyar a dichas organizaciones "moderadas".
En tercer lugar, los que regresan no son únicamente los entrenados y adoctrinados (haberlos haylos), sino que también hay datos que parecen indicar que algunos vuelven asqueados de la violencia ciega y la corrupción de algunos de los movimientos que han encontrado.
Una vez más: generalizar puede servir para justificar políticas (sobre todo las represivas y hasta indiscriminadas -esto último casi por definición-) y fomentar ideologías (sobre todo las xenófobas), pero no se corresponde con la realidad. Claro que hay quienes van, quienes son entrenados y quienes regresan dispuestos a matar y eso proporciona sentido a la actividad policial (aunque no vendría mal completarla con escuela y servicios sociales, al modo danés). Pero hay que ver la cuestión en su justa medida. Es la falta de matización lo que resulta preocupante. Casi tanto o más que la amenaza terrorista. Un pequeño grupo enloquecido es preocupante. Una sociedad instalada en la irracionalidad, mucho más.
Claro que hay que reforzar la seguridad pero sin mentiritas o medias verdades. Y no a cualquier precio.

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