miércoles, 24 de diciembre de 2014

Paz en la Tierra

"Desde 2008 por lo menos, el mundo se está haciendo cada vez menos pacífico. De ahí la importancia de entender mejor los conflictos y el riesgo de violencia". Así se expresa el Global Peace Index 2014 que publica el Institute for Economics and Peace. Este deterioro de condiciones mundiales se produce por el empeoramiento de cuatro factores: el incremento de la actividad terrorista (a lo que ya me he referí la semana pasada), el aumento de conflictos armados entre Estados y dentro de los Estados con el consiguiente aumento de muertes sobre todo en los conflictos internos y el porcentaje de desplazados por tales conflictos (El Instituto Interuniversitario de Desarrollo Social y Paz de la Universidad de Alicante viene editando la revista Migraciones Forzosas que documenta esta última cuestión).
Lo de la importancia de comprender estos asuntos se deriva, entre otras razones, del hecho de que el impacto de dichas violencias "costó" 9,8 billones de dólares (11,3 por ciento del producto mundial) en 2013. Adicionalmente, "más de 500 millones de personas que viven en 16 países (...) tienen una alta probabilidad de experimentar un deterioro en lo que a la paz se refiere en los próximos dos años. De esos 500 millones, unos 200 millones viven con menos de 2 dólares al día, lo cual les hace muy vulnerables si tal deterioro se produjese".
El informe clasifica a los distintos países en tres grupos en lo que a la paz se refiere. Los mejor situados son los nórdicos con Austria, Canadá, Japón o Bélgica y llegan hasta España que ocupa el puesto 26. Viene después un grupo intermedio y en él se encuentra Estados Unidos (puesto 101, entre Benín y Angola) y, en el puesto 108, la China. Finalmente, está el grupo de los peor situados, con Rusia en el puesto 152 y con Corea del Norte, Sudán, Irak, Sudán del Sur y Afganistán en los últimos puestos, es decir, los que presentan peores índices.
Esta clasificación se obtiene combinando una serie de indicadores ya que, con buen sentido, los autores del informe no creen que la "paz" se reduzca a "ausencia de violencia" ni, mucho menos, a "ausencia de guerra". Tales indicadores están agrupados en tres grandes bloques. Primero, por supuesto, el de los conflictos armados, faltaría más. Una cosa es no reducir paz a no-guerra y otra es olvidarse de que la mayor no-paz es precisamente la guerra.
Después, está el de la militarización de la sociedad con indicadores que van desde el acceso a armas cortas por parte de la población al peso que tiene en la respectiva economía la exportación e importación de armas. El gasto militar tiene, obviamente, su peso en este bloque y el Centre Delàs d'Estudis per a la Pau publica periódicamente el dato para España rebuscando en los presupuestos generales del Estado y sin quedarse en el del Ministerio de Defensa únicamente -hay, en efecto, gasto militar en otras partidas del presupuesto-.
El tercer bloque incluye diversos indicadores bajo un título general de "seguridad". Están, ahí, los datos disponibles sobre criminalidad, inestabilidad política o violencia en las calles (manifestaciones violentas y su frecuencia y efectos).
Subrayo estos dos últimos bloques ya que cuando se trata de "cultura de defensa", los planteamientos se quedan en el bloque 1 y porque son una buena indicación de lo erróneo del planteamiento "si vis pacem, para bellum" si quieres la paz, prepara la guerra. El informe, sin ser un alegato en una dirección u otra, y quedándose en la constatación a partir de los datos disponibles, sí permite relativizar esos propósitos. No los niega: no se trata de un discurso antimilitarista. Pero sí permite uno de tipo "investigación para la paz", es decir, de investigación en las causas complejas de la misma y su ausencia.
¿Qué falta? Algo que esas estadísticas no pueden proporcionar. Las estadísticas son útiles, pero son limitadas. Falta el "análisis concreto de situaciones concretas" en el que se pongan sobre el tapete conflictos (desde intra-psíquicos a inter-estatales) que están en el origen de las violencias en cada contexto geográfico. La paz, efectivamente, es algo más que disuasión militar. La semana pasada aparecía México entre los países en riesgo de terrorismo: análisis concretos exigirían introducir a los Estados Unidos (consumidor de drogas, vendedor de armas, apoyo a unos cárteles contra otros) si se quiere entender ese riesgo.
Pido disculpas por esta colaboración tan poco navideña, pero no viene mal ver la otra cara de la moneda en estas “entrañables fiestas”. Feliz Navidad.
(Publicado hoy en el diario información -Alicante-)

No hay comentarios:

Publicar un comentario