domingo, 28 de diciembre de 2014

Más allá de las sanciones

Algunos gobiernos, como aquellos pistoleros del Far West que tenían el gatillo fácil, están dispuestos, si no pueden invadir, a sancionar a los países "malos", es decir, a países con sistemas parecidos a algunos aliados de tales gobiernos, pero que tienen la mala idea de no ser aliados sino de ser respondones. Vaya por delante este ejercicio de doble moral.
Pero voy a lo de las sanciones. Por ejemplo a Corea del Norte. 
Lo primero, es que conviene saber si castigo es proporcionado al delito y, sobre todo, si el delito se ha cometido. Hay quien duda de que Corea del Norte esté detrás del "ataque informático" a Sony (de paso: ya ha habido contraataque, venga de quien venga). Otros casos sonados de ciberataque ya ha habido.
Lo segundo, es que he usado Corea del Norte sin mucha atención. Corea del Norte no es un actor que hace esto o lo otro. Para lo que aquí se discute, puede haber sido el gobierno de Kim o algún sector asilvestrado del mismo (poco creíble que existan tales asilvestrados, dado el nivel de control existente). Digamos, entonces, que se trate de un castigo al gobierno de Corea del Norte por algo llevado a cabo por dicho gobierno.
Lo tercero, es que el castigo, en realidad, no afecta al gobierno de Corea del Norte sino mayoritariamente a sus súbditos. Véase lo que dice este ciudadano estadounidense:
In my visits to targeted countries, I have seen how this strategy can be cruel to innocent people who know nothing about international disputes and are already suffering under dictatorial leaders
Por lo visto, ha visitado otros países "castigados" y ha visto que esa estrategia es especialmente crual con gente inocente que no sabe nada de peleas internacionales y que ya tiene bastante sufriendo la dictadura de sus gobernantes. Piensa, también, en el embargo a Cuba.
Algo debe de saber sobre el asunto. Se trata del ex-presidente Jimmy Carter  y en el Washington Post. Lo que resulta lacerante en todo ese asunto es que, encima, esos castigos, embargos, sanciones ¡no funcionan! Por lo menos, no consiguen el fin para el que se dice han sido impuestos. Siempre pagan el pato los mismos. Ya pasó con el "cierre de embajadas" al gobierno de Franco al terminar la II Guerra Mundial: yo sufrí el racionamiento (generado, también, por la destrucción causada por la última guerra civil española), pero el régimen duró muchos años. Hay quien dice que hasta ahora. Pero, en todo caso, Franco murió en la cama como "responsable ante Dios y ante la Historia" y fue llorado por muchos de sus súbditos que hicieron cola para despedir su ataúd.

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