miércoles, 17 de diciembre de 2014

La amenaza terrorista

2013 fue un mal año para el terrorismo y hacen bien los gobiernos en tomar medidas preventivas para evitar ser objeto de tales ataques. Los ministros europeos del ramo las están anunciando, comenzando por la “home secretary” británica (“La amenaza terrorista, mayor que nunca”, dijo a finales de noviembre). No vendría mal que también las tomaran para reducir, si no atajar, los factores que llevan a tal desatino, pero no hay nadie perfecto. Lo podrían saber bien los habitantes de esta Península y tendrían que saberlo los gobernantes que dicen estar preocupados por tal problema mundial. Porque es mundial.
En efecto: 11.133 muertes producidas por el terrorismo en 2012 y 17.958 en 2013. Tomando como referencia las muertes en 2000, estas se habrían multiplicado por cinco en estos años. Son datos del Global Terrorism Index 2014  que ha publicado recientemente el Institute for Economics and Peace.
Lo comento, sobre todo, porque creo que poner esta cuestión en perspectiva ayuda a evitar temores por parte de los islamófobos, lo cual no impide que el riesgo sea real para cualquier habitante de este Planeta. También le puede caer una cornisa paseando por la calle principal de su pueblo. Pero volvamos al caso.
 Primero, dónde está el foco principal del aumento de muertes por terrorismo. No es "Occidente" sino Irak, donde ha aumentado un 164 por ciento (en Colombia, donde también hay terrorismo aunque no yihadista, se redujo en un 50 por ciento en el mismo periodo -¿conversaciones de paz, tal vez?-). "Occidente" no es tan importante. El 82 por ciento de las muertes se produjeron entre Irak, Afganistán, Paquistán, Nigeria y Siria. De momento, los países de la OCDE ("Occidente", para entendernos), solo reciben el 5 por ciento de atentados y van a Turquía, México, Grecia, Israel y los Estados Unidos. Algunos son comprensibles. España queda fuera.
 ¿Quiénes eran los perpetradores de tales muertes? Con cuatro grupos se lograba el 66 por ciento: Estado Islámico, Boko Haram, los Talibán y Al Qaeda y sus franquicias. "Ya estamos", dirá el islamófobo, "Se trata del Islam".
Tal vez, aunque, como he dicho, sus objetivos son países de mayoría musulmana, no países de "Occidente", de “cruzados”. Pero es que, además, el informe reconoce que, aunque la ideología común sea la versión wahabita del Islam (hay, pues, otras versiones desde los sufíes a los peleados sunitas y chiítas), los objetivos estratégicos de cada uno de esos grupos son tan divergentes entre sí, que cuesta incluirlos a todos en una misma categoría. Con el añadido de que Al Qaeda ya no es una organización jerárquica (si es que alguna vez lo fue) sino una red con células independientes o "asilvestradas". Eso sí, hay motivos para preocuparse por el creciente número de yihadistas franceses, ingleses, turcos, españoles... que engrosan las filas de un ejército como el del Estado Islámico con efectivos que podrían alcanzar entre 200.000 soldados según unos y 30.000 según otros.
 Hay, como he insinuado, otros terrorismos. El separatista, prosigue el informe, sigue siendo una constante desde el 2000. Menor que el anterior, pero no por ello despreciable.
El problema del terrorismo no termina ahí, y el informe habla de riesgos futuros inmediatos para 13 países que incluyen a Irán, Israel, México, Sri Lanka, Mali y Uganda, entre otros.
No exageremos: el homicidio se lleva por delante 40 veces más vidas que el terrorismo (437.000 frente a 11.000). A mayor abundamiento, el 50 por ciento de los ataques no han producido ninguna muerte.
Pero lo importante no es tanto el regodearse con estas cifras, sino plantear cuáles son los factores que llevan a tales actividades, si lo que se quiere en prevenir y no solo defender. Tres son los factores detectados y que “producen”, combinados, terrorismo: que haya hostilidad entre grupos en el país con alguna tradición previa de enfrentamientos (suníes y chiítas por ejemplo, kurdos y no-kurdos sería el otro), que haya antecedentes de violencia por parte del Estado incluyendo el llamado "terrorismo de Estado" y, finalmente, que se trate de un contexto en el que se dan otras violencias (criminalidad, alteraciones violentas del orden público, enfrentamientos callejeros etc.).
 En general (no fue, pues, una originalidad la intervención reciente de un militar español en el mismo sentido) la debilidad del sistema político está entre los factores importantes en la aparición del terrorismo. También su falta de legitimidad o su "violencia estructural". Son factores mucho más importantes, siempre según el informe, que los económicos. Y habría que incluir el “torturismo occidental” tipo CIA.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-. Sobre la última frase, véase aquí qué se supone que ha dicho un líder del Estado Islámico sobre el papel de los Estados Unidos)

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