sábado, 20 de diciembre de 2014

Inestabilidad política

En este artículo de Taleb y Treverton en Foreign Affairs se enumeran los cinco factores que llevan a la inestabilidad profunda de un sistema político. Parten de una constatación: hace años, Siria parecía estable y el Líbano era un desastre. Ahora los muertos causados por los enfrentamientos armados del año pasado en Siria superan los 100.000 mientras que la tasa de homicidios del Líbano es inferior a la de Washington DC (así, cualquiera, dicho sea de paso). Los enumero y comento:
1. Centralización. Un gobierno que quiera estabilidad tendría que descentralizar (eso pretendieron en las Españas con el "café para todos" del Estado de las Autonomías, casi federal). En cambio, pretender controlarlo todo es mal consejero. (Nota: los autores no pretenden que uno de los factores, aislado, sea el causante de la inestabilidad; tampoco que la combinación de los cinco lo sea; pero tutto fa brodo)
2. Homogeneización económica, contraria a la diversificación. Es lo que Putin reconoce ahora como error: el haber dependido tanto de un solo sector, en su caso el energético. Como Venezuela. Sin llegar a tanto,  las Españas con su dependencia del turismo de sol y playas y la construcción. Aun así, están lejos de países africanos cuyas exportaciones son, básicamente, de dos o tres productos cuyos precios, encima, no controlan.
3. Deuda elevada hasta el punto de ser impagable. Es lo que sucede cuando Deuda y PIB tienen el mismo monto: por mucho crecimiento que haya y muchos sacrificios que se impongan a los ciudadanos paganos ("austericidio" hacia abajo, nunca hacia arriba), nunca se podrá pagar. Los intentos para capear tal temporal tienen efectos sociales y, a poco, políticos.
4. Falta de variabilidad política. Su contrario es la rotación o circulación de las élites políticas. Gobiernos del mismo partido, con o sin elecciones, durante mucho tiempo, no son una buena situación para la estabilidad. De nuevo: un solo factor (como este en concreto) no está en el origen de las inestabilidades, pero ayuda.
5. Falta de experiencia en la gestión de "shocks" relativamente importantes anteriores. El nuevo puede ser un precipitante de consideración.
El artículo propone numerosos ejemplos para cada uno de estos factores. Los ejemplos (hay que repetirlo) no son prueba de nada sino que son únicamente un medio para mejor entender el razonamiento o argumento, que es lo que cuenta.
Hace unos días, hubo un comentario a un blog mío. No pude responder porque este programa no me dejaba hacerlo, no sé por qué. Su autora llamaba a reaccionar contra el carácter de desequilibrados que tienen los gobernantes del mundo. No creo que todos lo sean (mis amigos y conocidos en gobiernos de cinco países diferentes prueban que no todos lo son). Pero sí creo que introduce un factor a tener en cuenta: la psicopatología (el clásico Psicopatología y política de Lasswell). Pero, a la viceversa, solo con psicopatología no se entiende qué está sucediendo en muchos sitios. No hay dilema entre estructura (estos cinco factores y otros más) y actor (la psicología de los gobernantes y de los que les votan) sino que se complementan. En todo caso, que hay gobernantes desequilibrados es algo que creo; que todos lo estén me parece totalmente falso. Pero que esos desequilibrados pueden crear apariencia de estabilidad, es constatable. Si solo es apariencia (y después del líder, ¿qué?) se verá con el tiempo.
Entretenimientos de fin de semana:
1. Repasar estos cinco factores (y especular sobre psicopatología) en el caso español-Madrid y en el caso catalán-Barcelona.
2. Curiosas las reacciones ante lo sucedido ayer ante la sede central del Partido Popular en Madrid. Trivialización, histeria anti-terrorista, utilización del tema para ajustes de cuentas, la doctrina del shock e così via, A lo que voy: el que conducía el coche con la bomba casera era de la opinión de que "todos los partidos son iguales". Pues se equivoca: ni todos los partidos son iguales ni todos los políticos lo son. ¿Tiene algo que ver con los cinco factores que cito?

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