domingo, 14 de diciembre de 2014

Empresas mentirosillas

Hay un cierto revuelo en las Españas respecto a cómo Bankia mintió sobre su situación económica real ante su salida a Bolsa y cómo los auditores ni se enteraron (o no quisieron enterarse, que eso nunca se sabrá). Engañaron a inversores (los que compraron sus "preferentes") y queda por ver si engañaron también al Banco de España y a la Comisión Nacional del Mercado de Valores, amén de lo sucedido con su auditora, Deloitte.
Una lectura rápida a este artículo de The Economist (nada sospechoso de anticapitalista) hace ver que es un caso más (el de Bankia) en un mar de casos en los que los gestores han engañado a los accionistas y ambos han engañado a los auditores (algunos tal vez en connivencia con los gestores) y los tres (o los dos) han engañado a los inversores y, claro, a los gobiernos dispuestos a ingresar algunos céntimos en impuestos. En contrapartida, también es posible engañar a los grandes bancos, como sucedió con el Banco Santander, engañado por Madoff
No es novedad desde que el capitalismo es capitalismo: la "mano invisible" de los "sentimientos morales" ha quedado para los libros de historia del pensamiento económico. La "rugosa realidad" es la de la mentira relativamente frecuente y ante la cual los auditores (a los que nadie audita, y menos a los cuatro grandes) solo pueden responder en términos de su "prestigio" y, sí, de sus "sentimientos morales". Y si no, que venga Adam Smith y Milton Friedman y lo vean.

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