miércoles, 17 de diciembre de 2014

Desigualdad y crecimiento

Durante algunos años di clase de una curiosa asignatura titulada "Sociología de las desigualdades". El tema, entonces, no se llevaba en las pasarelas académicas. Ahora, sobre todo entre economistas, es casi obligatorio hablar de ello. Los sociólogos no sé qué estarán haciendo.
El primer problema está en la componente ideológica de las palabritas del título que he puesto. Igualdad/desigualdad tienen de inmediato resonancias de izquierda-derecha en la medida en que los primeros pueden abrazar el igualitarismo y los segundos lo suelen rechazar... como obstáculo al crecimiento. Pero también "crecimiento" (y "decrecimiento") llevan carga ideológica: son objetivos a lograr y en cuyo altar se puede sacrificar lo que haga falta (medioambiente incluido). Hace ya muchos años que Dumond publicó Homo Aequalis mostrando la componente "civilizatoria" que tenía la iguldad, valorada en unas civilizaciones, rechazada en otras.
El segundo problema está en la tendencia a huir de la complejidad y el riesgo que se corre en tal huida: caer en el simplismo. Un simpático artículo de Dani Rodrik muestra los riesgos de respuestas demasiado simples sobre la relación entre una variable y la otra. Países como Bolivia han introducido políticas contra la desigualdad y les ha ido bien, cosa que no ha sucedido en Venezuela. ¿Por qué? Pues porque la relación entre ambas variables sigue, como termina el artículo de Rodrik, una ley general: depende. Depende de muchas otras variables, de modo que los análisis, por muy sofisticados que sean, sobre la relación estadística entre una y otro nunca acaba de hacer justicia a la complejidad y corre, como he dicho, el riesgo de ser simplista.
Entre uno y otro problema aparece un artículo de Yanis Varoufakis (este sí en castellano) criticando al tan citado libro de Piketty recientemente traducido al español. Si los modelos del FMI al respecto (a los que se refiere Rodrik) no solucionan el problema con más matemáticas, las "leyes" de Piketty y sus conclusiones sobre la necesidad de mayor igualitarismo para lograr mayor crecimiento económico no se prueban, dirá Vanoufakis, añadiendo un gran aparato estadístico (por otro lado, incompleto).
Por ideología se puede estar contra el exceso de desigualdad; hay casos en que tal exceso se convierte en un obstáculo empírico al crecimiento, pero no siempre ni mecánicamente; el crecimiento, como meta irrenunciable, es ecológicamente discutible. Y su contrario: por ideología se puede estar en contra del igualitarismo; hay casos en los que el tal igualitarismo (la antigua URSS, a la que se refiere Rodrik) se convierte en un obstáculo empírico al crecimiento, pero no siempre ni mecánicamente; el decrecmiento, como meta irrenunciable, es socialmente (no ecológicamente) discutible si no se quiere ser simplista.
"Lo siento mucho, la vida es así: no la he inventado yo". El resto de la canción no es pertinente. Pero igual ni siquiera la frase lo es: no es que la vida sea así: es que así la veo. Così è se vi pare.

1 comentario:

  1. Hola José María, yo sí dedico un espacio docente a la desigualdad. En la asignatura de Problemas sociales contemporáneos, en el Máster de Estudios Avanzados en Comunicación Política dedico un tema de los importantes del programa. Lo afronto a partir del libro de Wilkinson y Picket: Desigualdad, un análisis de la infelicidad humana. Supongo que lo conoces. También un poco comparando con la etapa del Estado del Bienes a través de diversas lecturas (Alonso...). A ver si recomiendas algún escrito tuyo al respecto. Un abrazo

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