jueves, 11 de diciembre de 2014

Accountability y democracia

Que, en democracia, los gobiernos tienen que rendir cuentas ante sus electores, es algo razonable si se quiere seguir llamándose "democracia" y no autocracia u oligocracia. Los ciudadanos, en efecto, tienen que tener información completa para que la rendición de cuentas sea real y no un engaño. Los dictadores, "responsables ante Dios y ante la Historia" como era Francisco Franco, no rinden cuentas ante sus súbditos. Los reyes absolutistas, tampoco lo hacían. Los gobiernos, en democracia, sí tienen que hacerlo. Aunque no lo hagan con mucho entusiasmo.
La versión reducida (algo más de 500 páginas) de informe del Comité de Seguridad del Senado estadounidense sobre las prácticas de tortura por parte de la CIA a partir del ominoso 11 de Septiembre, es un buen ejemplo, admirable y ejemplar. Los efectos son enormes sobre las relaciones internacionales, sobre los yihadistas y sobre los aliados (Polonia, por ejemplo) cuya colaboración queda al descubierto. Un modelo, pues, a seguir: eso es rendir cuentas.
Cierto que este resumen del informe ha sido fuertemente "editado". Se han suprimido personas y asuntos y, sobre todo, habla de la tortura por parte de la CIA y no dice nada sobre el "torturismo" de otras agencias gubernamentales. Aquí se recuerda tal carencia y se levanta acta de la información de la que ya se disponía, fotos incluidas.
Contrasta con la baraúnda montada en España a partir de la publicación, en página web, de numerosos datos sobre el funcionamiento del gobierno, muchos de los cuales ya eran públicos. Precisamente aquellos que más ruido han causado: los sueldos de los políticos del gobierno central, que ya estaban publicados en los presupuestos generales del estado y en el boletín oficial del estado (BOE). 
Cierto que España, en algunos "rankings" de transparencia, ocupa el puesto 64 (de 100), por debajo del 44 que ocupa Estados Unidos. Pero no se puede comparar un caso con el otro. Los datos españoles dejan y dejarán fuera cosas mucho más importantes para la rendición de cuentas que no esos salarios ya conocidos. El acceso a la información es limitado. No llega a dictadura, por supuesto. Pero, comparando un caso con el otro, el español deja mucho que desear. Tal vez falta de experiencia democrática o miedo a la ciudadanía, pero la comparación no solo de estos dos casos (informe del Senado estadounidense y página web del gobierno español) sino la de los respectivos puestos en el "ranking" y respectivas prácticas, indican el largo camino que le queda a las Españas (no hay todavía datos de las Comunidades Autónomas) para alcanzar el ya de por sí insuficiente nivel de transparencia, acceso a la información y rendición de cuentas de los Estados Unidos.
Queda por ver si los distintos niveles de la administración del Estado español (desde el gobierno central a los ayuntamientos, pasando por todas las Comunidades Autónomas) están dispuestos a mejorar su transparencia. Me consta que hay ayuntamientos que se niegan a proporcionar sus datos a las modestas instituciones de control de cuentas que existen en las Españas. Si se niegan a eso, no te digo a qué nivel de transparencia están dispuestos a llegar. Muy democráticos no parecen. Pero tampoco si la tal "transparencia" no tiene absolutamente ningún efecto sobre los responsables de los desaguisados.

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