martes, 25 de noviembre de 2014

Jerusalén ocupada

Uri Avreny, ex-miembro del parlamento israelí (Knesset) y fundador de Gush Shalom, comienza un post con esta entradilla que transcribo:
In its long and checkered history, Jerusalem has been occupied by dozens of conquerors. Babylonians and Persians, Greeks and Romans, Mamluks and Turks, Britons and Jordanians – to mention just a few. The latest occupier is Israel, which conquered and annexed Jerusalem in 1967.
Jerusalén, en efecto, ha sido ocupada, a lo largo de la historia por babilonios, persas, griegos, romanos (en tiempos de Jesús de Nazaret sin ir más lejos), mamelucos, turcos, ingleses y jordanos. El último ocupante, dice Avreny, ha sido Israel que la conquistó y anexionó en 1967. Claro que, añade, tal vez habría que decir Jerusalén Este ya que el resto son asentamientos judíos y aldeuelas palestinas, tal vez estas de los descendientes de los filisteos (pilistines, palestinos) que la habitaron de manera relativamente constante. 
Pero es en ese lugar donde está el problema político que utiliza sentimientos religiosos para exasperarse. Si se tratara de discutir un salario, se puede negociar los más o los menos. Lo cuantitativo es más fácilmente negociable. Lo difícil es negociar no tanto lo cualitativo sino, sobre todo, lo simbólico. No es fácil aceptar que tu mezquita, mi iglesia y su sinagoga (los pronombres personales son intercambiable) son compatibles en el contexto de esas tres religiones. 
Siempre recordaré (otra cosa es que me quede sin memoria) mi primer ingreso en un templo en el Japón: las estudiantes que me acompañaban me explicaron que era shintoísta, budista y taoísta, pero que no eran un pueblo religioso. Demasiado complicado para alguien educado en religiones del Libro, exclusivistas y monopolistas. 
¿Solución? La del gobierno de Israel: ocuparlo todo. Al fin y al cabo, se trata de crear un bien poco democrático "estado judío" o "Estado nacional del pueblo judío". ¿Solución para los palestinos? Derecho al pataleo, incluyendo expresiones violentas que solo legitiman todavía más a los ocupantes que pueden hablar de su derecho a la seguridad. Además, como dice Gideon Levy en Ha'aretz, los terroristas son siempre los palestinos. ¿Los cristianos? A lo suyo: a pelearse entre ellos para ver a quién le toca ahora "monopolizar" un rato un edificio.
Por más que me cueste atribuir a las religiones el papel de variable independiente, no puedo negar que, como formas de ver el mundo, tienen efectos en el comportamiento de sus fieles o, para mejor decirlo, en el comportamiento de los que han recibido tales pautas culturales.

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