martes, 11 de noviembre de 2014

Cataluña para principiantes

Ya he leído suficiente (grave error). Pero ahí van mis impresiones después de la consulta del 9 de noviembre en Cataluña y aunque las votaciones vayan a continuar durante días..
1. Con lo producido el 9-N, los independentistas (dos millones) son el 80 por ciento de los votos emitidos. Victoria, pues, como proclaman algunos.
2. Los independentistas (dos millones) son el 40 por ciento del “censo” reconocido por el gobierno convocante (cinco millones, desconozco si están incluidos los habitantes del valle de Arán, con su lengua propia y algunos habitantes con ideas propias sobre el futuro en cada una de las hipótesis posibles. Por ejemplo, adscribirse a Aragón en caso de independencia de Cataluña)
3. Los unionistas son una minoría, según el punto 1, que sería gestionable en el caso de independencia real. Con políticas culturales-sociales de inclusión o de exclusión, eso ya no lo sé.
4. Los unionistas tal vez sean una mayoría si lo son todos los que no han “votado”, cosa discutible e incierta. Pero no imposible si se tiene en cuenta el número de votos obtenidos, anteriormente, por partidos soberanistas: dos millones.
      (Las comillas para “censo” y “voto” son porque no se ha tratado de un referéndum en sentido estricto, sino de una consulta, con valor simbólico únicamente. Por eso he redondeado las cifras ya que no tiene sentido hacer argumento a partir de datos cuestionables. Los convocantes han calificado la consulta y el resultado de "éxito total" y desde el gobierno de Madrid se habla de farsa, fracaso, chapuza y cosas por el estilo)
5. No es impensable que la realidad ante un referéndum real con garantías y con efectos previsibles sea de empate entre independentistas y unionistas. Tomar, desde fuera, partido por uno u otro sector de la sociedad catalana no es fácil, sobre todo si se quiere colaborar en la resolución de un conflicto interno, además del conflicto con el "exterior".
6. Si parece que los independentistas, sea cual sea su cuantía y su peso sobre el total de la población, han aumentado en los últimos años.
7. Una explicación plausible de tal aumento podría ser el papel que han jugado en la movilización los gobiernos de Madrid (central, del Estado) y de Barcelona (autonómico, nacional): el de Madrid generando frustración, y el de Barcelona promoviendo directa o indirectamente la movilización de los independentistas. Los medios de comunicación gubernamentales han jugado un papel importante y las organizaciones subvencionadas por dicho gobierno también.
8. El gobierno de Madrid, del Partido Popular, ha jugado la baza españolista intransigente para evitar ulteriores fugas de votos de cara a las elecciones de 2015. Sus perspectivas de voto en Cataluña son muy pequeñas y es lógico que prefieran asegurarse los del resto de las circunscripciones.
9. Su argumento ha sido que la Constitución de 1978 no permite tal tipo de consulta. El contra-argumento era que la Constitución se puede cambiar y, de hecho, se ha cambiado dos veces. Si no se ha cambiado es porque no se ha querido.
10. El gobierno de Barcelona, de Convergència i Unió, creyó que subirse al carro de las propuestas independentistas de Esquerra Republicana de Catalunya (su socio en el gobierno) le daría votos en las pasadas elecciones locales. No fue así. Muchos prefirieron votar por el original y no por la copia, pero ya Convergència no podía dejar de pedalear ya que eso le habría  hecho perder todavía más votos. Unió se desmarcó del independentismo. Tal vez sea su final o tal vez pueda recoger los platos rotos.
11. El argumento del gobierno de Barcelona ha sido el “derecho a decidir” de un “pueblo” que quiere ser considerado como “nación” y que comparte (y esto es lo fundamental) fuertes sentimientos identitarios, además de los agravios reales, magnificados o inventados sufridos por parte del gobierno central. El peso de los sentimientos es, a lo que parece, mayor que el de los argumentos.
12. Este es el segundo conflicto a considerar. En buena "teoría" de la mediación, no es aconsejable tomar partido por una u otra de las partes si se quiere colaborar en su resolución o trascendencia. Tampoco es aconsejable dar por buenas las metáforas que utiliza cada una de las partes (que tampoco en este caso son dos únicamente). El "no nos entienden" es utilizable por casi todos los intervinientes.
13. En ningún momento se han confrontado las estimaciones empíricas de qué sucedería en la hipótesis del status quo o de la separación para los habitantes reales de uno y otro territorio. A lo más que se ha llegado ha sido a demostrar que lo contrario de lo que alguien defiende es perjudicial para “todos”. Mañana vuelvo sobre el tema de "tener razón", cuando lo previo sería "tener razones" más allá de los sentimientos y metáforas.
14. Tanto el PP como CiU arrastran espectaculares casos de corrupción en sus filas y deterioro de las condiciones de vida de sus súbditos/electores/ciudadanos (táchese lo que no proceda). Algo tan vistoso como esta disputa permite distraer la atención de financiaciones ilegales, enriquecimiento corrupto, desahucios, desempleo, pensiones y salarios públicos congelados, aumento de la pobreza y la desigualdad etc. Para un sector soberanista, estos últimos problemas se deben a que "España nos roba".
15. La aparente confrontación ha sido acompañada por conversaciones "secretas" entre ambos gobiernos. No es impensable que hayan mantenido la retórica y que se hayan abierto caminos de acuerdo.
16. El camino a recorrer sigue siendo largo y tortuoso. No está el horno para los bollos adicionales de mayor inestabilidad. Y peor si el caso se hiper-judializa.
Como ya comenté aquí, otro mundo era posible. Y, aquí, para lectores anglófonos aunque escrito desde Cataluña, prometiendo más de lo que da, pero con "insights" interesantes.

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