domingo, 5 de octubre de 2014

Los hechos son tozudos

La "crisis" en España vino desde dos frentes: el externo (los Estados Unidos, su crisis de las subprime, la exportación de productos finacieros "tóxicos", sus burbujas varias -no solo la inmobiliaria) y el interno (básicamente, la burbuja inmobiliaria promovida por sucesivos gobiernos empezando por el de Aznar). Después vino lo de intentar salvar al sistema financiero local que, hasta ese momento, a decir del presidente Zapatero, era uno de los más sólidos de Europa. De esta forma, a la deuda bancaria, empresarial y familiar se añadió la deuda pública propiciada, además, por gastos irresponsables por parte de gobiernos central, autonómico y municipal.
Cuando empezó a notarse la tal "crisis", se levantaron voces recordando que en la economía real no solo cuentan los "fundamentals" sino también las percepciones, sentimientos del consumidor o el ánimo del inversor. Como los datos son sufridos, el que puede invertir no siempre se basa en datos sino en opiniones. Por ejemplo, se decide hacer algo porque otros, igualmente importantes, lo han hecho y en algo que "todo el mundo" sabe que es seguro y rentable. Como en la pirámide Madoff. 
O como Caja Madrid, de la cual Rodrigo Rato decía aquello de que «Caja Madrid es una entidad sólida, solvente y rentable, que está llamada a reforzar su liderazgo en los próximos años y desempeñar un papel crucial en el sistema financiero español». Tuvo que ser rescatada aumentando así la deuda pública y, mientras, cinco meses antes del rescate, sus ejecutivos disfrutaban de tarjetas de crédito "opacas" para el fisco y con gastos que superan con mucho mi pensión.
Ahora estamos en las mismas. El gobierno, con su habitual lenguaje orwelliano, anuncia el principio de la "recuperación", dentro y fuera de España, y el presidente Rajoy carga contra los pesimistas que todo lo ven en negativo.
No todo es negativo, pero lo es pretender que el problema de la "crisis" en España se resuelve únicamente con la "buena gestión" del gobierno. Hay, también ahora, factores externos.
A ese propósito, hay voces que hablan del desastre de la Eurozona (razón, por cierto, que pesa en el gobierno británico para temer que arrastre a la Unión Europea, así que mejor salirse que quedarse en un barco que hace aguas).
A pesar de las "percepciones" positivas que se tengan, se proclamen o se inventen sobre la situación española, los hechos son tozudos. Como pasó con el esquema Ponzi de Madoff, que engañó hasta a sagaces banqueros españoles. Si el desastre de la Eurozona es lo que algunos dicen (fruto, además de factores externos, de políticas equivocadas, dicen), tal vez ni las políticas del gobierno español sean las más apropiadas ni, aunque lo fuesen, van a poder enfrentarse a la que se avecina.

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