miércoles, 1 de octubre de 2014

Borrón y cuenta nueva

La semana pasada, en la comparecencia del ex-presidente Pujol ante el Parlamento de Cataluña, hubo, ya en la reacción final, una frase que me sonó a ya escuchada antes. Pero, primero, mis dificultades para encontrar la frase exacta que creí oír por televisión.
 Porque, buscando en los diferentes medios qué se había dicho, no parece que hubiese acuerdo. Vayan, a continuación, las frases cuyo sentido no parece estar claro, aunque tal vez sea el mismo, mientras las formulaciones cambian de medio a medio (de comunicación, se entiende): “Si se siega/toca una rama del árbol, caen las demás”. No hay acuerdo entre “segar” y “tocar”. Otra: “Si cae la rama -una rama- del árbol, al final caerán todas -caerá el árbol-“. Lo curioso es que vienen entrecomilladas, es decir, que se supone que son citas literales. Y otra más: “Si al final cae toda la rama [...] no cae solo esa rama, también las otras”. La idea parece clara, pero las diferencias de una supuesta cita a otra no dejan de sorprenderme.
Así que he ido a buscar la cita en catalán, con la misma sorpresa. Unos dicen que “talles una branca, cau una branca i tots el nius que hi ha fins a caure l’arbre sencer”. Misma idea, pero mejor en esta otra cita, textual como las otras: “Si vas segant la branca d’un arbre al final cau la branca [...] (i) cauran totes i haurà estat responsabilidat de tots els que han practicat aquest tipus de politica”. Acabáramos. Lo que el ex-presidente dijo (y casi todas las citas omiten) es que lo que están haciendo los que le hacen preguntas directas están corriendo el riesgo de acabar con el sistema en su conjunto; que él, como una rama, podrá caer; que con él podrán caer algunos otros -los nidos-; pero que el riesgo con que amenaza este tipo de política inquisitorial es el de acabar con el sistema. No queda claro si el sistema es el sistema democrático en su conjunto o únicamente el sistema autonómico o las perspectivas nacionales de Cataluña. Eso ya no lo sé. Pero sí sé que me suena a ya oído mucho antes.
Disculpe la osadía de cometer el feo vicio de la autocita, pero resulta que en un librito que publiqué en 1995 decía: “Manuel Fraga Iribarne, poco partidario de la terapia de choque, afirmó que la de "Mani pulite" no había acabado con la corrupción sino con el régimen, razón por la que había que promulgar en España una especie de amnistía, borrón y cuenta nueva”. Don Manuel, a propósito del sindicato italiano de “Manos limpias”, decía que no habían conseguido su objetivo de terminar con la corrupción sino que lo que habían logrado había sido acabar con el régimen. Lo de “cambio de régimen” se refería al terremoto político que terminó con el sistema de partidos que había predominado desde finales de la II Guerra Mundial, siendo sustituidos por nuevos partidos, algunos mezcla de los anteriores, otros nuevos, que es lo que don Manuel llamaba “cambio de régimen”. Para evitarlo, y para el caso español, proponía un “borrón y cuenta nueva” ante el ruido ensordecedor que se producía a mitad de los años 90 en España a propósito de la corrupción socialista. De hecho, eso de “Borrón y cuenta nueva” fue el título de una columna de Manuel Barrios, en el ABC a finales de 1994, en el que no podía reprimir su asombro ante tal propuesta viniendo, como venía, de una persona “en uso y disfrute de la Presidencia de la Xunta” (de Galicia).
Ya sé que no es exactamente lo mismo, pero no he podido reprimir la reacción del déjà vu cuando me he percatado del sentido que tenía la metáfora pujoliana de la rama, los nidos y el árbol. Claro que no es un ex-presidente sino un presidente; es un sospechoso, no un don Manuel “más allá de toda sospecha”; no son unas cuantas posibles “manzanas podridas” sino un caso de corrupción generalizada (como se pensaba que era el caso de España de los años 90); no se decía en sede parlamentaria sino en rueda de prensa; ni era defensa del sistema como hoja de parra cubriendo las propias vergüenzas sino defensa del sistema de quien había pasado por el “otro” sistema, pero... una vez yuxtapuestas surgen preguntas sobre la intención última de una y otra intervención. 
Poco sospechaba don Manuel que, con el tiempo, su “borrón y cuenta nueva” iba a tener tales resonancias. Con efectos previsibles.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-. Sobre el "borrón" en 1994, Jaime Capmany, también en el ABC, Madrid. El de Barrios es en la edición de Sevilla)

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