jueves, 9 de octubre de 2014

Adiós crecimiento

El último World Economic Outlook del Fondo Monetario Internacional (FMI) ha rebajado sus previsiones de crecimiento para la economía mundial. Siendo frecuentes estas revisiones, se podría esperar que volviesen a revisar estas predicciones tanto a la baja como al alza. No sé qué harán. Sí sé que este informe de octubre va en la misma dirección que la de muchos otros agoreros que van más allá y proclaman no solo una depresión mundial sino un cambio civilizatorio (a veces, la economía es el determinante en última instancia, pero no siempre: esta vez podría ser una de ellas).
El The Economist de esta semana, menos tecnocrático aunque más "leído" (citan más autores), presenta una visión algo más matizada: las revoluciones industriales anteriores también causaron mucho daño al empleo y al crecimiento. La actual ola podría tener elementos semejantes y, una vez pasada la "terapia de choque" inicial, encontrarse ante un nuevo crecimiento que el mero juego con cifras no permite vislumbrar, pero sí la historia, cualitativa ella. (En el número del 11 de octubre, las perspectivas son sombrías pare la economía mundial)
Modestamente, quiero echar mi cuarto a espadas. La situación actual tiene elementos nuevos: una crisis alimentaria, otra energética (aunque se podría encontrar cómo usar una posible fusión fría) y otra (y esta sí que es importante) mediambiental. Estas tres interactúan entre sí y con la crisis económica mundial como para que las predicciones sean particularmente difíciles (ver el capítulo 1 de esto). Para el caso mediambiental, vale la pena levantar acta de la "utilidad" que tienen los sistemáticamente incumplidos acuerdos internacionales al respecto: sirven para volverse a reunir, pero no para resolver esa crisis. Así que igual el FMI, en sus juegos estadísticos, resulta ser demasiado optimista.
(Añadido el 16: buenas perspectivas para la fusión nuclear, previsible en 10 años. Algo es algo. Pero no es todo)

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