miércoles, 3 de septiembre de 2014

USA-EI ¿comparar lo incomparable?

Olvidemos, por un momento, los valores que defiende cada una de las partes. Si no lo hacemos, es posible que ya no sigamos el argumento ya que nos pondremos de parte de los que defienden "nuestros" valores y en contra de los que defienden los valores "contrarios" (o "equivocados"). Puede suceder, igualmente, que tomemos partido no porque compartimos unos u otros valores sino porque son los de nuestro grupo de referencia (nuestros amigos, colegas, compañeros) o los medios nos dicen que "nuestros" valores (definidos de manera muy vaga y general) son los apropiados y los valores de los "otros" son valores decadentes, salvajes, egoistas, irrespetuosos, de maquiavelismo extremo (el fin justifica los medios, cosa que Maquiavelo presentaba de una manera muy matizada), crueles, desdeñosos de sus "efectos colaterales" y cosas por el estilo.
Efectivamente, estoy comparando las perspectivas del Estado Islámico y, en general, la de los yihadistas por un lado y la de los Estados Unidos y, en general, la de los "occidentales" por otro. Obvio, cada uno tiene definiciones del otro algo menos suaves, terroristas y cruzados son palabras suaves comparadas con lo que pueden llegar a decir.
En este Tomgram, su autor, Tom Engelhardt, compara "nuestros" videos con "sus" videos, "su Califato" con el "nuestro". Si se olivida, por un momento, que somos "nosotros" los que defendemos los valores correctos y apropiados, el ejercicio comparativo es demoledor.  Si, en cambio, usted sigue convencido de estar investido de la Verdad Absoluta o, por lo menos, de estar de parte de los "buenos", no hace falta que siga. Y mucho menos si se encuentra en el complicado campo de los que estamos en contra de ambos violentos y a favor de sus víctimas. De todas ellas ya que son inocentes de la locura de sus perpetradores.
(Añadido el 6: el texto se encuentra traducido aquí)

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