lunes, 15 de septiembre de 2014

Trucos para gobernantes

El hábil político pone en práctica, aunque sin reconocerlo, estos tres principios (se disfrutará, al respecto, la buena voluntad de Kant en su La paz perpetua) y alguno más.
Fac et excusa (hay que buscar excusas a lo que uno hace), Si fecisti, nega (si has hecho algo gordo, niégalo) y Divide et impera (divide y vencerás).
Entre las excusas, hay dos muy utilizadas en todos los tiempos y más en estos que nos toca vivir, a saber, "la culpa es del gobierno anterior" (la herencia recibida siempre es mala, a no ser que sea del propio partido, en cuyo caso hay que remontarse al anterior) y "los males vienen de fuera" (lo malo que pueda estar pasando es efecto de instancias externas que pueden ser desde "el imperio" (para gobernantes venezolanos) o el "boicot" (para gobernantes cubanos) a "la Unión Europea" (para euro-escépticos) pasando por "Madrid" (para los nacionalistas catalanes). El actual gobierno español es maestro en ambas excusas: "todo lo malo viene del gobierno anterior -el de Zapatero-, pero nunca del previo -el de Aznar-" y "todo lo malo viene de Bruselas, del Ecofin o quien sea de la UE, razón por la que tendría que hacer 'autocrítica' por su mala política". En ningún momento se plantea la remotísima posibilidad de hacer autocrítica por lo que se ha hecho después del gobierno de Zapatero y como resultado de decisiones locales.
Si fecisti, nega o, si se prefiere, "yo no he sido, a mí no me mire". La corrupción, por ejemplo, es cosa de "manzanas podridas" y no del funcionamiento del partido (sea EREs, sea Bárcenas, sea Pujol). Es una buena forma. Todo menos reconocer el papel jugado en la debacle de Irak, antes en Afganistán, después en Libia y ahora en Siria. "Yo no he sido".
Divide et impera. Es clásico y lo han aplicado todos los imperios que en el mundo han sido. El inglés fue particularmente eficiente en su aplicación: importar tamiles a Sri Lanka, enfrentarlos a los cingaleses y presentarse como garante de la paz. No tan lejano a lo llevado a cabo por los gobiernos estadounidenses y su "special relatioship" inglesa fomentando el fundamentalismo de los taliban afgano. No es el caso de "dividir a España" (no es tan importante) con los secesionismos, pero sí parece que es el caso, dentro de la misma, dividiendo a la izquierda lo más posible (amigos de IU creen que Podemos es una criatura del PSOE para destruir a IU y, en público, dirigentes del PSOE aseguran, no sin desavenencias internas,  que es una criatura del PP para destruir al PSOE. Todo ello acaba siendo un caso del principio anterior: una bonita forma de no asumir los propios errores).
Il Duce non si sbaglia mai, decían los fascistas italianos y los falangistas españoles traducían con "los jefes no se equivocan", cosa lejana al "centralismo democrático" practicado desde el otro extremo. O no tan lejana. El exceso de asambleas lleva a la ineficacia aunque sea un máximo de democracia, los excesos de liderazgos carismáticos tal vez sean más eficaces pero a riesgo de un mínimo de democracia. Para ocultarlo, están los principios de los que ya  hablaba Kant hace un par de siglos.
Con su permiso, añadiría un cuarto principio: la doble moral (si lo hago yo, está bien; si lo hacen mis amigos, también; si lo hacen otros, se discute; y si lo hacen los enemigos, se critica duramente).
Me han pasado una de esas presentaciones que terminan con frases con abundantes signos de exclamación. Es el segundo en pocos días. Se trata de demostrar que los musulmanes son muy malos y la prueba es lo que el Japón hace con ellos (que no sé si lo hace, pero sí sé que lo hace con los coreanos incluso que viven mucho tiempo en el Japón) y, sobre todo, lo que hacen contra "occidente": violencias, fanatismos, machismos... Cosas que me intrigan: que se tome a la parte por el todo, es decir, que los comportamientos aberrantes de algunas personas que se adscriben al Islam se tomen como prueba de que todos los musulmanes son iguales de "bárbaros", es decir, no "occidentales". No se dice nada sobre los líderes religiosos que han rechazado tales salvajadas (opuestas a "civilizadas"), los creyentes que las rechazan igualmente (las encuestas son claras al respecto: son mayoría los que rechazan tales comportamientos) y las diferencias dentro del Islam de tipo geográfico (Indonesia, por ejemplo), cultural (el sufismo, por ejemplo) o social (los ejemplos son, sobre todo, de países pobres; Arabia Saudita aparece fugazmente y como si no tuviera nada que ver su wahabismo con, por ejemplo, Al Qaeda). Pero, como ejemplo de doble moral, nada se dice sobre lo que han hecho algunos cristianos a lo largo de la historia entre ellos (la noche de San Bartolomé, por ejemplo), contra otros grupos (pogramos anti-judíos) o contra los árabes (no por musulmanes, como fue Sykes-Picot que tanto preocupa al EI) o contra quien se pusiese por delante como Hiroshima, Nagasaki, Dresde que, por supuesto, no fueron actos motivados religiosamente (tampoco muchos de los asesinatos a manos de estos yihadistas lo han sido), pero sí por "cruzados" cristianos que habías destrozado las mezquitas que se habían construido sobre templos visigodos que se habían construido sobre templos romanos.
El titular de un diario de hoy es claro: "Varios países árabes aceptan atacar al Estado Islámico". Curioso ¿no era que todos los árabes eran musulmanes y viceversa, y que todos ellos eran una sarta de fundamentalistas violentos? ¿Hubo un motivo religioso en los asesinatos cometidos por ETA  o las FARC como para decir que todos los cristianos son asesinos? ¿"Promover la democracia" -democracy building-, "Promover el libre mercado", "Misión civilizadora" son argumentos religiosos? Lo que puede entenderse como religioso fue la "actividad evangelizadora" llevada a cabo por los posteriormente españoles en la posteriormente llamada  América Latina (es decir, extremeños, vascos, andaluces, castellanos, súbditos de reyes,  soberanos en varios territorios del continente europeo, en cuyo nombre "colonizaban" territorios de incas y aztecas).
Aunque la sra. Merkel haya hecho encendido ataque contra los "antisemitas" (es decir, anti-judíos), el hecho es que Europa se está volviendo islamófoba. Por lo menos, eso está sucediendo con sus extremas derechas que son capaces de olvidarse de su tradicional anti-judaísmo y pasar a defender las tropelías del gobierno de Israel con tal de atacar así a los ¿musulmanes? ¿árabes? ¿inmigrantes de clase baja? ¿moros? El enemigo de mi enemigo es mi amigo, haga lo que haga.

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