viernes, 26 de septiembre de 2014

Matar a distancia

Matar a un montañero en Argelia por decapitación a manos de "una franquicia de Al Qaeda", como ya antes sucedió con dos estadounidenses y uno británico a manos del Estado Islámico, es una salvajada. Los medios oscilan entre atribuirlo a Al Qaeda directamente, a una franquicia de la misma o a una franquicia de EI (se trata, si entiendo bien, de un grupo salafista que existía antes que Al Qaeda y que ha ido cambiando nombre según cambiaban las circunstancias, como ha cambiado su uso para demonizar a quien corresponda en cada momento). Pero no deja de ser una salvajada.
"Salvajada" es una palabra demasiado etnocéntrica (nosotros, los civilizados; ellos, los salvajes). Tampoco encaja lo de "animalada": la mayoría de animales tienen muchas dificultades en matar a un semejante (hay curiosas excepciones, como la mantis religiosa, pero el canibalismo es otra historia). También los animales humanos tienen dificultades, así que hay que entrenarlos para que lo hagan. Eso son, al fin y al cabo, los objetivos del entrenamiento militar: obedecer sin pensarlo a la orden de matar, etiquetar como "no-humanos" -es decir, "no como nosotros"- a la(s) víctima(s) y encontrar en el propio grupo una absolución por el acto de matar. Lo explica muy bien un teniente coronel, nada sospechoso de antimilitarismo, aquí y la imagen que lo resumen es esta, tomada del libro:

Hay un punto que es relevante para lo que está sucediendo: la distancia entre la víctima y el victimario. A más distancia, más facilidad para matar. La distancia puede ser moral (como he dicho, que no se les considere "humanos") pero también física. Del mismo libro tomo este gráfico:


A más distancia, menor resistencia a matar (coeteris paribus). Para las decapitaciones colgadas en internet, hacen falta muchos otros factores (ideología, autoridad, grupo, etiquetado, temperamento etc.) para que un humano llegue a tal punto.  
Al revés, si la distancia es grande, la resistencia a matar es menor. Y si se mata mediante "drones" dirigidos desde miles de kilómetros, coeteris paribus la resistencia será mínima, en particular para matar de manera salvaje a los "efectos colaterales" abstractos que nadie ve porque nadie los cuelga en internet. Bueno, siempre hay alguien que plantea el problema de los muertos civiles en los actuales bombardeos en Siria contra objetivos militares de EI. Es el caso de Los Angeles Times. Los "drones" (o los bombarderos) han matado inhumanamente a mucha más gente que la de los inhumanamente decapitados. Salvajes ambos que nada tienen que ver con "nuestra" civilización. Era Gandhi el que decía que la civilización occidental era una excelente idea. Pero no una práctica generalizada.
El problema es que esos muertos civiles se convierten en un argumento más para que los que no mataban, maten ahora a corta distancia. Y así no hay quien pare. Como bien saben los musulmanes europeos, esto no tiene nada que ver con la religión.
Termino con una cita:
"Terrorists must be defeated -- but we must do so in a way that avoids the deliberate acts of provocation that they set for us -- victimization, further radicalization and more civilian deaths."
Es Ban Ki-moon hace un par de días. Efectivamente, ni matar cerca ni matar a distancia son la solución del problema de esos terrorismos. En todo caso, las bombas no solucionan el problema creado por las bombas.
(Añadido el 30: Aquí hay más material sobre los muertos producidos por los bombardeos estadounidenses en Siria e Irak)
(Añadido el 1º de octubre: Aquí más reflexiones sobre por qué los estadounidenses se horrorizan ante las decapitaciones y apoyan el ataque mediante "drones")

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