domingo, 14 de septiembre de 2014

Israel nuclear

Tendemos a ver las actuaciones de los países como si fuesen realmente actores. Algo más cercano a la realidad de cómo funcionan políticamente es hablar de sus gobiernos, no de sus países o naciones. El "imperio" es una gran generalización, pero también lo es decir, por ejemplo, "lo que pretenden los Estados Unidos". Claro que ambas generalizaciones ayudan a no perderse en la maraña de relaciones que se producen dentro de los gobiernos que, ciertamente, nunca son homogéneos ni actúan como una sola persona. Desgraciadamente, las discusiones internas no siempre se conocen y, en el mejor de los casos, se conocen a toro pasado. Pero están detrás de las decisiones de los gobiernos y acabamos viéndolas como actuaciones del país.
Este es un buen ejemplo proporcionado por el National Security Archive con documentos ahora desclasificados que recogen las discusiones dentro del gobierno de los Estados Unidos, que se conocen a muchos años (se produjeron en 1969) y que llevarían a decisiones del gobierno o de su presidente. Se trata del apoyo o rechazo al programa nuclear israelí que, desde el Departamento de Defensa, Paul Warnke Warned  tachaba como  "the single most dangerous phenomenon in an area dangerous enough without nuclear weapons". Peligroso, sí. 
En la misma onda estaba el vicesecretario (viceministro) de Defensa (y cofundador de Hewlett-Packard) David Packard firmando un memorando al secretario (ministro) Melvin Larid sobre la necesidad de ejercer presiones sobre el gobierno de Israel para que abandonase su nuclarización y diciendo que si no se hacía tal presión ello  "would involve us in a conspiracy with Israel which would leave matters dangerous to our security in their hands". La conspiración con Israel dejaría algunos peligrosos temas de seguridad en manos del gobierno israelí.
Pero no todos estaban en la misma onda. Y fue Kissinger, con su acento yidish, el que medió entre ambos extremos. Como Asesor para la Seguridad Nacional planteó que, aunque estos contrarios al programa podían tener razón en algunos de sus argumentos, podría ser suficiente para los intereses de los Estados Unidos el que el programa se mantuviese secreto. En un memorandum dirigido al presidente Nixon venía a decir que  "public knowledge is almost as dangerous as possession itself". Muchas de estas cosas ya se sabían. Los detalles son nuevos.
Al final, Nixon, que se oponía a la presión sobre el gobierno de Israel para que dejase su nuclearización, decidió tolerar la existencia de armas nucleares israelíes con tal de que se mantuviesen en secreto. Lo cual, todo sea dicho, supera mi capacidad de entendimiento: las armas nucleares, si son instrumentos de disuasión, son útiles mientras se sepa que las tienes. De hecho, su existencia fue revelada por Mordejái Vanunu mucho después (en 1986) aparentemente contra los deseos de su gobierno, por lo que fue castigado convenientemente.
Israel, como la India, Pakistan y Corea del Norte no ha firmado el Tratado de No-Proliferación Nuclear, no se conoce cuántas armas nucleares posee ni se sabe si ha hecho pruebas con las mismas y, en su caso, el lugar.

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