miércoles, 10 de septiembre de 2014

Desafíos para el mundo

Tres son los grandes desafíos que afronta el mundo a largo plazo: el de conseguir un crecimiento económico que pueda mantenerse, el de ponerle remedio al exceso de desigualdad entre personas y países y, finalmente, aunque tendría que ser el primero, el de remediar los problemas del medioambiente que está causando el cambio climático. Eso dice, por lo menos, un informe de la OCDE, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico que agrupa a los principales países centrales. Fue publicado en julio pasado. Está disponible en su página web y en inglés. Su título traducido vendría a ser “Desafíos para los próximos 50 años”.
Hay dos cosas que no se discuten en él. Una, que el crecimiento tenga que ser el objetivo prioritario. A su favor está que sin tal crecimiento, el fantasma del desempleo no se va a ahuyentar. Pero a su contra está que el tal crecimiento, tal como lo conocemos, se puede convertir y, de hecho, se convierte en un obstáculo para el objetivo medioambiental. El informe es explícito en su toma de posición: si no se reducen las emisiones de CO2, el cambio climático puede reducir el crecimiento. Queda claro qué es importante.
Lo mismo sucede con la desigualdad: ya que esta bloquea el crecimiento al bloquear las oportunidades, se precisa una reducción de la desigualdad para lograr el objetivo del crecimiento económico. En este sentido, se encuentra en una línea de argumentación muy anterior al ahora traducido libro de Piketty, éxito de ventas a escala mundial, sobre el papel de la desigualdad en el crecimiento económico. Los datos disponibles, negados desde perspectivas interesadas en mantener la desigualdad -interesadas porque defienden a un extremo de la escala social-, mostraban, antes que Piketty pero sin su éxito e impacto, que una política de fomento del crecimiento a través del aumento de la desigualdad (ricos más ricos, pobres más pobres ya que la austeridad va contra estos), es una política que se vuelve contra sí misma: produce más decrecimiento (cosa que, supongo, tendría que entusiasmar a los partidarios de tal decrecimiento):
El diagnóstico del informe comienza afirmando que, de no aplicarse nuevas políticas, el crecimiento del PIB se va a reducir como ya se está reduciendo. En unos países más que en otros (en concreto, en los “avanzados” más que en los “emergentes”) pero que, en todo caso, no parece que el mundo se dirija a las tasas de crecimiento de hace unos años. Eso sí (y también en este caso en contra de las ideologías del tipo neoliberal), habrá más globalización que, al contrario de lo que suponen esas ideologías, no producirá más crecimiento aunque el comercio internacional alcance niveles nunca logrados previamente. Una posible razón, insinúan, es que este aumento de la globalización va a ser multipolar, es decir, muy diferente al proceso actual bajo una sola potencia hegemónica, los Estados Unidos. Pero, al ser multipolar (los BRICS, los G-20/77, USA, UE, el Japón y alguno más), esta globalización se producirá bajo un déficit de cooperación, necesaria, suponen, para una superación de los obstáculos del crecimiento.
El informe añade un punto aparentemente ajeno a la geoeconomía y a la geopolítica que acabo de resumir. Se trata del proceso de envejecimiento de la población a escala mundial. Si en la actualidad hay tres países en los que la población mayor de 65 años supera al  20 por ciento del total de población, en los próximos años serán trece los países que se encuentran en tal situación, casi todos países “avanzados” (por mantener el vocabulario de la OCDE) pero con la aparición de nuevos miembros de este club de países envejecidos. Los problemas sociales, políticos y económicos que supone este envejecimiento ya fueron expuestos por Alfred Sauvy hace cuarenta años en la Revue Française de Sociologie. El que se generalice al mundo es lo que preocupa a la OCDE como también les preocupa que, al producirse diferencias en el crecimiento y una cierta difusión de tecnologías entre países, la inmigración deje de cubrir el déficit de población activa (desempleo al margen) producido por un excesivo porcentaje de viejos. De hecho, la inmigración ha jugado ese papel los últimos años en países como España. 
Siempre se podrá decir que ¨”largo me lo fiáis” o que “el que venga detrás, que arree”. También se puede decir que de aquí allá pueden pasar muchas cosas que alteren los desafíos señalados. Desafortunadamente, a lo que decía la OCDE la semana pasada, no parece que se estén tomando las
decisiones apropiadas.
(Publicado hoy en el diario Información - Alicante - )

No hay comentarios:

Publicar un comentario