jueves, 11 de septiembre de 2014

Desafíos: autocomentarios

Vuelvo al asunto de ayer, aunque con otras fuentes y centrándome en los problemas del crecimiento que estas fuentes dan como el problema principal. Como dije, para otros el problema principal es cómo cambiar el modelo que lleva a tal crecimiento o, mejor, cómo conseguir un decrecimiento que responda mejor a los riesgos mediambientales. Pero estas fuentes "internacionales" (es decir, bajo el modelo dominante y bajo los países dominantes) tiene como problema principal el problema del crecimiento económico. Ahí van dos fuentes adicionales:
La primera es el Fondo Monetario Internacional que reconoce (en español) que "ahora", el crecimiento económico mundial se está ralentizando (aunque esperan -la petite espérance s'avance- que se recupere de inmediato -la foi que j'aime le mieux, dit Dieu, c'est l'Espérance-), pero que hay diferencias entre "economías avanzadas" que crecen menos en conjunto que las "economías de mercados emergentes y en desarrollo" (sutil distinción). Todas se ralentizan y, como dios manda, se recuperan, pero las primeras siempre por debajo del "producto mundial" y las segundas casi siempre por encima, con los casos extremos de la China y, por el otro lado, de las "economías emergentes y en desarrollo de Europa".
Pido disculpas por el uso irónico que hago de mi admirado Péguy, que me retrotrae a mis años limeños, pero lo que hay que añadir es que en esa "recuperación" (el caso español es patético tal y como lo presenta el gobierno si se compara con lo que dice el FMI) intervienen las expectativas que tengan los ciudadanos y, en concreto, los actores económicos locales para que tal "recuperación" comience. No desciende del Cielo, traída por los ángeles, sino que tiene que ver con decisiones concretas de actores concretos. En ese caso, lo más cercano que encuentro es una encuesta del Pew Research Center sobre tales actitudes y expectativas. 
Primero, cómo lo ven y este es el gráfico que, razonablemente y a diferencia con el FMI, distingue entre "economías avanzadas", "emergentes" y "en desarrollo":
Economic Mood Glum in Advanced and Emerging Economies
Los "avanzados" juzgan mayoritariamente que la situación económica es mala y lo mismo sucede con los "emergentes" aunque su porcentaje sea inferior al de los "avanzados". En cambio, los "en desarrollo" dan ligeramente una mayor presencia de los que ven la situación como buena, aunque la diferencia es muy baja y acaba coincidiendo con el error muestral. Dejémoslo en empate, pero reconozcamos que, por primera vez, encuentro un dato que sí que da razón del hasta ahora ofensivo nombre de "en desarrollo" (algo mejor, todo sea dicho, que el de "subdesarrollados"). 
Pero lo de las expectativas es más interesante (además de que la etiqueta de "emergente" se aplica a países que no siempre son vistos como tales y que, sin embargo, la encuesta sí que los daría como tales):
Global Public Wary of Economy's Future
Algunas observaciones. Entre los "avanzados" no hay ninguno que presente respuestas mayoritarias en el sentido de que su situación económica va a mejorar. Incluso en el caso del Reino (todavía) Unido, país con mayor porcentaje de respuestas en tal sentido, no se consigue la mayoría y supongo que, de hacerse la encuestas estos días (y no en la primavera pasada), tales respuestas todavía serían menos frecuentes.
Entre los BRICS (los emergentes convencionales que se reúnen como tales), destaca el bajo porcentaje de Rusia, entre Jordania y Egipto. 
También es digno de mención el Perú, entre la China (los más optimistas) y Vietnam, ambos bajo régimen llamado comunista. Que Alan García tenga posibilidades de repetir como presidente en las próximas elecciones no creo que sea la causa de tal porcentaje.
Item más: la diferencia entre Israel y los Territorios Palestinos  en cuanto a perspectivas de mejora son evidentes, pero mucho más en lo que respecta a las perspectivas de empeoramiento: Palestina se encuentra en el pelotón de cabeza en lo que respecta a dicho empeoramiento junto con Grecia, Francia y el Líbano, que son los que superan el 40 por ciento de pesimistas y, obviamente, por razones muy diferentes de un caso a otro.
No hay que darle mayor importancia a estas expectativas, pero creo que hacen ver las diferencias que, en el campo del crecimiento económico, se dan entre países aunque la economía mundial vaya en una dirección u otra. Repitiendo la metáfora de Mao que recogía André Gunder Frank, hay una gran diferencia entre un huevo y una piedra en cuanto a sus posibilidades de ser empollados (mayores en el huevo, nulas en la piedra), pero si no se añade el calor del sol (economía mundial), no hay huevo que quede empollado a la intemperie.

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