martes, 23 de septiembre de 2014

De "podemos" a "lo intenté"

Un artículo en The Guardian que podría traducirse como "una cosa es prometer y otra dar trigo". En campaña electoral, todo vale, a lo que parece. Se puede prometer la Luna si se tercia. El electorado, cargado de frustraciones e inseguridades, se aferrará a esas promesas encontrando un medio de superar su amargura con el entusiasmo que produce la esperanza. Y más si todo ello sucede en el contexto de un encuentro de enfervorizados seguidores que comparten, por un momento, esa "omnipotencia de las ideas" de que hablaba Freud. Ahora, ese creer que basta desear algo intensamente para que se produzca (que es muy propio de la mentalidad infantil) puede trasmitirse en mítines y entusiastas encuentros en los que uno sabe que está en lo correcto porque el de al lado piensa lo mismo (y no sabe que el de al lado está creyendo estar en lo correcto porque lo comparte con él). El fundamento de la fe es el grupo, que ahora puede ser virtual y no solo presencial.
Desempleados, desahuciados, irritados por la corrupción, temerosos de un futuro incierto, menospreciados, venidos a menos encuentran en el "yes, we can" un alivio a su situación. Alivio falso cuando el que les conduce tiene que tomar decisiones y demuestra que no "podemos" y se tiene que contentar con un "at last, I tried" (por lo menos lo intenté). Obvio: el artículo se refiere a Obama. Y obsérvese, de paso, que la primera frase tiene como sujeto a la primera persona del plural (nosotros) mientras que la segunda, no pronunciada pero aplicable al caso, tiene como sujeto la primera persona del singular (yo). Así es la política: nos entusiasmamos para que "él" (o ella) puedan demostrar que no era para tanto.

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