jueves, 18 de septiembre de 2014

Convertirse en yihadista

Aquí está la confesión de quien casi se convirtió en yihadista. Vivía en una cultura de la violencia y en un contexto en el que eso era precisamente lo que se valoraba. En su país predominada la idea de que tenían derecho a transformar a otros países a su imagen y semejanza movidos por un destino que Dios había trazado para ello. Para tal propósito, la violencia era el medio más adecuado. Nada de enterarse de las condiciones previas de los países. Lo importante era trasformarlos por la fuerza para que fuesen como nosotros: Dios lo quería.
Cuidado: el autor está hablando de los Estados Unidos y su destino manifiesto, su cultura de la violencia y las armas y el convencimiento de que tienen derecho divino para intervenir en otros países que parecen diferentes. Nada de intentar resolver pacíficamente los posibles conflictos: no hay camino para la violencia, la violencia es el camino.
Sus súbditos (la OTAN, por ejemplo,, que se inventa enemigos o los encuentra fuera de su ámbito de "influencia) les siguen obedientes, seguros de estar bajo la protección del profeta de dios que son los Estados Unidos. Amén.

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