jueves, 31 de julio de 2014

Otra más sobre Filistea/Falastín

El conflicto es real. Cuándo comenzó ya no es cosa tan fácil de afirmar ni de detallar.
Es posible remontarse a los tiempos bíblicos y encontrar un lugar en el Planeta en el que vivían los filisteos, politeístas, que recibieron la no-solicitada visita de un pueblo que llegaba de vagar por el desierto y que pretendía, monoteistas ellos, que esa tierra se la había dado su dios, el de los recién llegados, y que, por tanto, no podía pertenecer a los que ya estaban allí y que, encima, tenían varios dioses y ninguno coincidía con el de los que llegaban ni con sus ansias colonizadoras. Hubo mucha violencia, duró mucho y hubo algunos casos sonados como el de las murallas de Jericó que no recuerdo ahora si Josué consiguió derribarlas con la ayuda de su dios contra los dioses de los inquilinos o también fue entonces cuando consiguió que el Sol se detuviese porque se le venía encima la noche y había que rematar (nunca mejor dicho) la faena. Entre paréntesis: este es un argumento que usan los cristianos fundamentalistas para negar que sea la Tierra la que se mueve. Como se desprende de la narración biblica -verdad revelada absoluta-, es el Sol el que se mueve. Pero esto queda para creyentes. Otros dirán que es un cúmulo de mitos sin valor probatorio alguno, incluido el de que el tal territorio de la tierra que "mana leche y miel" haya sido dado en propiedad a un pueblo determinado (todo ello sin discutir si los actuales judíos son herederos de aquellos israelitas, que hay quien lo niega y aporta razonamientos, no exabruptos).
Vayamos, pues a la Historia. Aquí  hay una versión de la historia reciente y aqui está la contraria. La calidad de una y otra y el tono con que se expresan es muy diferente. Ambos pretenden dar cuenta de qué ha sucedido en tal territorio desde poco antes de 1948 -la nakba según los palestinos- hasta nuestros días. Palestinos bajo los Otomanos y el dominio inglés, búsqueda de un territorio para los judíos sobrevivientes al genocidio nazi y entrada del sionismo recordando la historia bíblica después de haberse ido infiltrando en pequeños enclaves en Filistea/Tierra Prometida y haber rechazado otros territorios seguros que se les ofrecían.
Eso se llama un conflicto: una situación en la que dos o más actores tienen objetivos incompatibles y, para ellos, irreconciliables. Claro que había otras posibilidades: acuerdos, do ut des, trascendencia del conflicto, federalismo, lo que se quiera. Pero el "esta tierra es mía" se convierte en el punto central del conflicto.
Los conflictos (definidos como he hecho), no llevan necesariamente a la violencia, pero en la medida en que aparece la llamada "violencia estructural" (victoria sistemática de una de las partes impidiendo cualquier reivindicación por parte de la otra y amenazando con violencia directa si no se acepta la situación y la violencia simbólica con la que se pretende legitimar), la probabilidad de que se produzca violencia directa aumenta y más a medida que aumenta la tensión entre las partes y los respectivos agentes que están detrás de ellos. Un hecho como el de Sarajevo puede hacer reventar la tensión y trasformarse en muertes y destrucción.
En la actualidad, fue el secuestro y muerte de tres estudiantes judíos el detonante de una nueva oleada de violencia con las previsibles manipulaciones informativas a favor de una u otra de las partes. Quién fuese el autor de tal tropelía, por lo visto puede discutirse y hasta hay quien, basado en un periodista alemán que habla en una cadena alemana, llega a decir que el asesino fue un judío y que el asesinato fue conocido por el gobierno de Israel y, como se ha dicho, fue ocultado hasta tener listos los planes para atacar Gaza basados en la afirmación  todavía no-probada de que había sido Hamás.
(Añadido el 1º de agosto: Comentario de Immanuel Wallerstein sobre el tema, con breve repaso de la historia reciente y ominosas visiones sobre el futuro)

No hay comentarios:

Publicar un comentario