lunes, 7 de julio de 2014

Nomina nuda tenemus

Así termina El nombre de la rosa y se puede ampliar a otros campos. Por ejemplo, al papel que las teorías tienen en el intento de entender qué está sucediendo.
De entrada, conviene reconocer que no podemos hacernos cargo de todo lo que está sucediendo. Así que tenemos que seleccionar. Y tampoco podemos hacernos cargo de todas las posibles relaciones entre los elementos que hemos seleccionado. Y ¿cómo lo hacemos? Pues echando mano de las ideologías y las teorías (la distinción entre ambas es más sutil de lo que parece) disponibles y que mejor encajan con nuestros prejuicios, opciones "de clase", preferencias políticas o futuros deseables.
Si estuviera en clase propondría el siguiente ejercicio a propósito del muy discutido Podemos y del su ensalzado/denostado líder máximo. 
1. Tómese, sucesivamente (el orden no importa), este artículo y este otro
2. Véanse las respectivas conclusiones a las que llegan: que si se quiere superar el actual atolladero en en que se encuentra la política española, hay que apoyar a Podemos  y que, si se apoya a Podemos, lo que se consigue es favorecer el triunfo electoral inmediato del conservador Partido Popular (y más con la modificación que podrían hacer de la ley electoral local). 
3. Los argumentos se pueden llevar a decir a) que si PP y PSOE son lo mismo, lo que hay que hacer es apoyar a las alternativas de izquierdas (olvídese la propuesta del banquero sobre la necesidad de un Podemos de derechas) y b) que como PP y PSOE no son lo mismo, el apoyar a Podemos supone reducir los votos del PSOE con lo que, aritmética en mano, el que sale ganando es el otro mayoritario, es decir, el PP.
4. Hasta ahí la parte descriptiva. Pero el ejercicio comienza ahora:
- Sepárense las proposiciones sobre hechos demostrables (por ejemplo, Podemos existe) y los hechos no demostrables sino que son fruto de opciones previas (por ejemplo, PP y PSOE son lo mismo o lo que importa son los resultados inmediatos de las votaciones).
- Indíquense qué proposiciones son indemostrables (el gobierno de los banqueros, por ejemplo, aunque yo creo -¡creo!- que es real)
- Añádanse los criterios mediante los cuales dichas proposiciones son creíbles o, mejor, son de hecho creídas por sus autores (suponiendo que ninguno de los dos quiere engañar a sus lectores, que es una hipótesis a no descartar, pero que destroza el ejercicio). 
El núcleo de ejercicio está en este último punto: son muy numerosas las proposiciones que son creídas a pie juntillas por su autor (en uno más que en otro, aunque en ambos la ideología está presente, pero se muestra más en uno que en otro -indicar en cuál-) y que no hay modo de demostrar empíricamente. Eso sí: se pueden mostrar datos o situaciones que hacen creíble dicha proposición (de hecho, yo, como ya he dicho, las doy por buenas, pero sé que no son demostrables).
El papel de la teoría o la ideología (de nuevo, con fronteras sutiles de vez en cuando) es dar sentido a la selección de datos que se ha hecho previamente en función de dicha teoría o ideología. "Dar sentido" no significa "demostrarlas". Significa que con teoría/ideología creemos aclararnos sobre qué significan los datos que hemos recogido, las presunciones que hemos añadido (ya no son datos) y cómo se relaciona ese conjunto con los objetivos de quien está escribiendo.
Yo, pecador, me confieso al hipotético lector: mi objetivo no es trasmitir la verdad, sino reducir la ignorancia (primero, la mía), para lo cual la duda metódica es un buen instrumento y el añadir perspectivas a los ruidos cotidianos es un buen medio para no quedar atrapado por lo inmediato y ver algo más allá. No precisamente "a hombros de gigantes" sino, sencillamente, a lectura de otros medios que no son los canónicos. Así parecen haberlo entendido los pocos (y decrecientes) lectores que tengo.
De todas formas, el ejercicio que propondría a mis hipotéticos estudiantes sería, una vez recorrido el trayecto anterior (que incluye explicitar los propios objetivos y metodologías), leer detenidamente este otro artículo y ver qué sobra y qué falta en los dos primeros casos sometidos a análisis. No tendría que hacer falta decirlo, pero es obvio que el cuarto punto anterior se puede aplicar y se aplica a este otro artículo.

3 comentarios:

  1. Muy bueno el análisis compañero, una calse de metodolgía en toda regla.
    Saludos dese Pamplona, que ya me conoce Leonardo

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  2. No sé si seremos pocos sus lectores pero si que estamos crecientemente interesados en sus análisis y en su iluminadora capacidad de hacernos mirar de otro modo el mundo. Así que gracias.

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  3. Muchas gracias, Anónimo. La verdad es que escribo para aclararme yo y dar salida a mis reacciones ante lo que leo. En términos comparativos, cierto que me lee poca gente. Pero no me preocupa. Me basta con que haya gente que, como tú, lo encuentra útil. Muchos o pocos, no es el argumento.

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