martes, 15 de julio de 2014

Mirarse al espejo

Estaba convencido de que los varones, cuando se miran al espejo, se encuentran mejor de lo que están realmente, mientras que con las mujeres sucede lo contrario: que siempre se encuentran peor de lo que realmente están. Craso error, no por inexacto sino por incompleto. Incompleto como todo enfoque que acaba en "ismo" o "ista". Sexismo en este caso: ver el problema desde el prisma de las diferencias entre sexos.
Una encuesta de Gallup, aunque solo se refiere a los Estados Unidos, me ha hecho ver mis limitaciones. Es preciso introducir otros "ismos": el edadismo (ver el problema desde el prisma de las diferencias entre edades) y el racismo (ver el problema desde el prisma de las diferencias de "razas" o, peor, "etnias").
Jóvenes y viejos tienden a verse mejor que los de edades intermedias y negros e hispanos mejor que blancos y asiáticos. Visto lo complicado que es clasificar a los entrevistados por clase social, siento que no se sepan las diferencias que puede aportar el clasismo (ver el problema desde el prisma de las diferencias de clases).
Cruzando sexo y edad, se obtiene este dibujo un tanto chapucero pero sugestivo: la diferencia entre varones y mujeres es mayor en las edades bajas y se va reduciendo hasta unirse en los viejos.
Son prismas, encuadres, enfoques, y creo que todos sirven para ver la realidad, a no ser que se declaren los únicos posibles o "correctos". Y cuando se convierten en monotemáticos, lo que son es aburridos. Mejor intentar ir combinándolos. Eso si, sin la pretensión de conseguir un absurdo e inútil mapa de la realidad a escala 1:1. Nequid nimis. 

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