sábado, 12 de julio de 2014

Mi elección racional

Mi "fidelidad de marca", ese mecanismo a través del cual reducimos costes de elección, para dentífricos y champús no es excesiva, pero es real. Como es real, he ido al supermercado buscando "mis" marcas (es como los que siempre votan al mismo partido), pero, como no es excesiva, al no encontrarlas he buscado alternativas.
Animal racional, me he puesto a evaluar críticamente cada uno de los productos que había en los estantes. Para los dentífricos, además del precio, me he puesto a ver sus (supuestas) propiedades adicionales. Que si blanqueo, que si sarro, que si sensibilidad. Y lo mismo con el champú: precio, ay, sí, pero también componentes, (supuestas) propiedades para distintos tipos de pelo (graso, seco etc.). Y, con esa información completa, he hecho mi decisión de compra, muy satisfecho conmigo mismo, consciente de mi racionalidad. Lo del precio me ha hecho dudar por un momento: no necesariamente los más caros son los más buenos, aunque ese suele ser uno de los argumentos contra la teoría del precio de equilibrio (en teoría, si sube el precio, baja la demanda, pero eso es olvidar que la calidad también se puede tener en cuenta y "disfrazarla" con precio alto). Pero no, he hecho una decisión racional de manual. Perfecto.
He vuelto a casa y he puesto la televisión. Cuando han llegado los anuncios he visto con horror que acababa de comprar precisamente el dentífrico y el champú que se estaban anunciado. Quiero decir que es seguro que había visto esos dos anuncios antes de la compra, no había prestado atención, pero es más que probable que su mensaje se me quedara grabado en el subconsciente y esa ha sido la razón por la que los he comprado. De elección racional, nada: solo el auto-engaño.
Nunca he estado en twiter y me di de baja en facebook hace ya años, pero parece que es la nueva frontera en el "márketing": conseguir que el incauto crea que es racional cuando lo que es es un simple manipulado más. Como lo he sido yo con mi dentífrico y champú, temas irrelevantes, lo cual me hace pensar qué estará sucediendo con los importantes. Sin paranoias.

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