miércoles, 16 de julio de 2014

Luz al final del túnel

Por enésima vez, y siempre con metáforas, se anuncia el final de la “crisis”. Si antes fueron “brotes verdes” ahora es “luz al final del túnel”, para lo cual cualquier dato sirve. La luz de ahora es la corrección al alza de la tasa de crecimiento del PIB. Tanto el gobierno como los organismos internacionales (in)competentes reconocen que se equivocaron la vez anterior y dan a entender que ahora aciertan al pronosticar un miserable crecimiento del 1,5, muy lejano del que dicen necesario para la creación de empleo cuyo anuncio, sin embargo, forma parte de la moderna luz. Supongo que no se trata de creación de empleo sino de disminución del desempleo, gracias al retorno de inmigrantes a su país, emigración de españoles, rendición de los que ya no se inscriben en las oficinas de empleo y al paso a la economía sumergida por parte de “amas y amos de casa” que ya no buscan el “subsidio” reservado para Bancos y grandes empresas.
La metáfora tiene, sin embargo, otra lectura: lo que se ve al fondo no es el fin del túnel sino una locomotora que viene contra nosotros a toda velocidad. Vayan tres de ellas que, encima, no se excluyen mutuamente.
Un país relativamente importante podría hacer “default”. Me refiero a Argentina, a la que se le ha dado una nueva moratoria hasta fin de mes. Cierto que en esa situación mucho tienen que ver los errores cometidos por los diversos peronismos. Pero también está claro que los “fondos buitres” que revolotean sobre el país muestran que no todo es política económica interior. Para entendernos: la crisis “española” ha sido resultado de errores cometidos por Aznar y Zapatero, pero habría sido mucho más suave de no haberse producido lo de Lehman Brothers. Total, que el efecto en la economía mundial de lo de Argentina podría ser una “luz” no precisamente esperanzadora.
La otra “luz” sería la bancarrota de un banco como el Espirito Santo o el BNP. No sería como Lehman Brothers, pero el sistema financiero internacional está suficientemente interconectado como para que un resfriado en un extremo haga toser en el otro. Un Banco que se hunde puede ser una tragedia para sus accionistas, aunque no tanto para los que tienen allí sus cuentas. Sobre todo es una tragedia para los otros bancos que, en el interbancario, han prestado al que se hunde y, en su contabilidad, tienen que pasar un asiento del activo (deuda) al pasivo (fallido), con la consiguiente probabilidad de tener que declarar pérdidas a no ser que intervenga el denostado Papá Estado y aplique el consabido “subsidio” (que este sí que es bueno, no el del denostado desempleo).
Hay más: es Oriente Medio. No me refiero al asunto Palestina-Israel que, de momento, se está resolviendo en beneficio del gobierno de Israel que puede arrasar zonas de Gaza para que, una vez sin palestinos, puedan ser nuevos territorios en los que construir nuevos asentamientos de acuerdo con la idea de que todo el territorio palestino forma parte del regalo de Dios a su pueblo. En todo caso, triunfa con las dificultades de un indeseado gobierno Fatah-Hamás. Sin embargo, la “luz” al final del túnel puede ser otra: Irán, Irak, Siria y también Ucrania, es decir, el petróleo. Producción por un lado y distribución (oleoductos) por otro, podrían crear una situación como la de la “crisis del petróleo” de 1973 que los países petroleros llamaron “boom del petróleo” y que, por cierto, podría llevar a acelerar las prospecciones y el “fracking” en las costas españolas y, eso sí, a poner en valor un posible oleoducto para el gas argelino a través de lo que ahora es España (¿por Cataluña?).
No soy de “cuanto peor, mejor” ni de la “agudización de las contradicciones”, como “extremista, pesimista y agorero” fue el PP contra el anterior gobierno. Soy, más bien, de los que creen que “la verdad os hará libres”. Pero no las “verdades” con que nos obsequian políticos que piensan más en las siguientes elecciones que en la resolución y anticipación de problemas. Son, para nuestra desgracia, aquellos que piensan que “el que venga detrás, que arree”. No son todos, ciertamente, pero son muy visibles y audibles. Para eso no veo luz al fin del túnel. Pero sí la ve el PP. Su obsesión con Podemos tiene una interpretación verosímil: es una manera de restar votos al PSOE y garantizarse así el triunfo en las siguientes elecciones, que eso si que es luz al final de su túnel.
(Publicado hoy en el diario Información -Alicante-)
(Añadido antes de su publicación: uno de los desencadenantes de la "crisis" fueron los "productos tóxicos" vendidos por bancos estadounidenses irresponsables. Véase, si no:
Banking giant Citigroup has sealed a $7 billion deal with the Justice Department over its "egregious misconduct" of selling toxic mortgage-based securities, which contributed to the financial crisis.
Siete mil millones de dólares para evitar una multa mayor es un dinero a tener en cuenta. Y no es el único. El sistema financiero está interconectado y cuanto más esté uncido al estadounidense, peor. Lo del BNP Paribas es diferente: cometieron la osadía de saltarse las directrices de los Estados Unidos sobre con quién relacionarse. Como se ve, no siempre los gobiernos actúan a las órdenes de los Bancos. Y no me diga que se trata de una serie de "operaciones cosméticas"). 

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