sábado, 19 de julio de 2014

Los BRICS y el cambio

Aquí la segunda parte de un artículo de Óscar Ugarteche a propósito de la nueva arquitectura financiera que suponen las decisiones tomadas en Brasil en esta VI Cumbre de los BRICS. Supongo que la revista (América Latina en movimiento) acabará sacando un número especial con las diversas contribuciones que ya se han venido haciendo allí y que me llegan vía e-mail (una primera colección aparece aquí.en las primeras entradas al resumen)
El artículo 5 de la declaración final de la Cumbre es el punto de partida del texto que cito:
“Las estructuras de gobernanza internacionales diseñadas dentro de una configuración de poder diferente tienen signos cada vez más evidentes de estar perdiendo legitimidad y eficacia, mientras arreglos transitorios y ad hoc se hacen cada vez más frecuentes, a costa del multilateralismo. Creemos que el BRICS es una fuerza importante para un cambio creciente y reforma de las instituciones actuales hacia una gobernanza más representativa y equitativa, capaz de generar un crecimiento global más inclusivo y promover un mundo más estable, pacífico y próspero”.
Un rápido diagnóstico de la situación económica de los BRICS (PIB, renta per cápita, capitalización, acreedores globales) permite darse cuenta del potencial de estos cinco países y de sus diferencias y puntos débiles.
En todo caso (a la tercera va la vencida) es un paso importante (sin exagerar -lo mismo aquí-) la creación de una alternativa al FMI y al BM. No se crea que estamos ante unos peligrosos antisistema. Si lo fuesen, no habrían puesto el dólar como moneda de sus nuevas instituciones. Sí supone una framgentacioón del poder mundial. Eso sí.
Pero, pero...si esta fragmentación del poder mundial sirve para afrontar mejor los riesgos medioambientales inminentes, está por ver. Personalmente, dudo mucho de que sirva, como sé que no sirven las "estructuras de gobernanza internacionales" actuales, cada vez menos multilaterales y cada vez más orientadas a los intereses de grandes empresas que defienden sus beneficios y los salarios de sus altos ejecutivos.
Y si no hay gobernanza internacional a ese respecto, todo lo demás es retórica, brindis al sol o defensa de intereses a corto plazo.
¿Que por qué soy pesimista? Pues por eso: porque no veo una fuerza internacional que se enfrente al riesgo medioambiental más allá de la retórica o de hacer caja con la adaptación al mismo (no a su reducción). Hay fuerzas "progresistas" que, o mediante el neo-desarrollismo o el extractivismo, agudizan el riesgo o, sencillamente, hacen la revolución en casa sin ningún impacto fuera de ella. Pero si el problema no es doméstico, la solución no puede ser doméstica, habiendo, además, como hay "gorrones" que esperan que sean los demás los que se enfrenten al problema mientras que ellos, los gorrones, siguen haciendo caja gracias a no enfrentarse a dicho problema. Si hay algo internacional, son las multinacionales y es evidente que no están por la labor: van a la suya, es decir, a hacer caja, atrapadas por la lógica del capitalismo (si dejas de pedalear, la bicicleta te tira al suelo). ¿Los gobiernos? También están atrapados por la lógica electoral: no pueden proponer a los electores algo que tal vez sea por su bien pero que les va a molestar en su día a día, es decir, que puede hacer perder votos a quien lo propone. Eso sí, partidos minoritarios pueden ponerlo en su programa de manera irrelevante ya que no van a tocar gestión cotidiana de lo público. Retórica, pues. Y los gobiernos autoritarios no parece que estén por la cuestión, sea la China (retórica de nuevo) o sean los gobiernos latinoamericanos formalmente democráticos, retóricamente ambientalistas (Buen Vivir, Pachamama), pero dispuestos a sacrificar tales retóricas en el aras del neo-desarrollismo. Y el que venga detrás, que arree. La pregunta de fondo es sencilla: cuando entre el pánico por los efectos mediambientales de estas no-políticas, ¿ya será tarde? Supongo que sí. Pero no pasa de una suposición de intelectualillo de provincias. Los líderes... bueno, pues como en la Italia fascista, "il Duce non si sbaglia mai" o, si se prefiere la frase de movimiento alternativo antis-sistema fagocitado finalmente por el sistema, me refiero a Falange Española, "los jefes no se equivocan". Sean de los BRICS o de los que creen que son los únicos jefes.

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