jueves, 3 de julio de 2014

Libertad, ¿para qué?

Es la respuesta que Lenin le dio a Fernando de los Ríos en 1929 cuando este le preguntó por las libertades en la URSS post-revolucionaria. La he recordado al ver esta encuesta de Gallup sobre la satisfacción de los encuestados a propósito de su libertad para elegir, cosa que, a escala mundial, como allí se ve, se encuentra en retroceso mientras que aumentan significativamente los que se declaran insatisfechos con las posibilidades de elegir qué hacer en sus vidas: en ocho años han pasado de ser un 9 por ciento de las respuestas a ser un 21 por ciento. 
Los países en los que las respuestas afirmativas son más altas son estos:
freedom in life
Cambodia, los Emiratos y Uzbekistán no me encajan. Los otros, claramente. Y que los Estados Unidos, Land of the Free, esté en el puesto 36 sí que me encaja, porque también está entre los países en los que las respuestas positivas más han disminuido:
freedom in life
Claro, no es Egipto, Venezuela, Pakistán. Pero sí tres de los GIPSI, a saber, Italia, Grecia y España (situada, en cuanto a deterioro, después de Pakistán y junto a los Estados Unidos).
Recuérdese: no son niveles de libertad sino satisfacción con los niveles de libertad. Porque puede suceder que el "libertad, ¿para qué?" vuelva a resonar. Primum vivere, deinde philosophari. Aunque sí creo (y esa es mi ideología, porque no se basa en hechos sino en preferencias ante los valores) que sin libertad es difícil abordar otros problemas más importantes: la satisfacción de necesidades básicas, la lucha contra la excesiva desigualdad (como la que está creciendo en los Estados Unidos o en las Españas) o la seguridad no solo alimentaria.

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