jueves, 5 de junio de 2014

Economía y política

La economía es muy sufrida, sobre todo cuando se ve desde el punto de vista de la política (no de la política económica o de la economía política, sino de la política-política). El caso español es, desde ese punto de vista, entretenido: el gobierno afirma que se está en la dirección correcta y que lo que hay que hacer para recuperar empleo es seguir en esa dirección. Una oposición afirma que se está en la dirección incorrecta y que lo que hay que hacer para recuperar empelo es cambiar de dirección (aunque no es muy explícita sobre cuál sería dicha dirección). Y otra oposición afirma que todo es incorrecto y que lo que hay que hacer para cambiarlo todo es cambiarlo todo (aunque no se es muy explícito sobre qué es, exactamente, lo que habría que hacer a ese respecto y sí lo que habría que hacer en otros campos vengan o no vengan a cuento). Normal. Y nótese, de paso, que tampoco es que el gobierno sea muy explícito sobre cuál es dicha dirección correcta. La cantidad de cifras y modelos es decreciente desde los primeros a los últimos, caso este que es coherente con el rechazo de algunos de sus pensantes a las perspectivas de Piketty ¡por su exceso de datos!. O los problemas de predicción que tienen los primeros y no digamos los postreros.
Digo lo del empleo porque, encuesta tras encuesta, esa es la preocupación mayor de los españoles, seguida por las "cuestiones de índole económica" (lo de "los políticos etc." está en tercer o cuarto lugar, pero a mucha distancia de los dos anteriores). Si lo que se propone evita cuidadosamente hablar de qué hacer sobre el empleo, es que están o vendiendo la moto o reconociendo que no tienen ni idea.
Ahora encuentro otro ejemplo de lo sufrida que es la economía cuando se la somete a la tortura de la política: el coste económico -se mida como se mida- de un secesionismo. Algún que otro cruce de "papers" ha habido entre el gobierno de Barcelona y el de Madrid, pero, por lo visto, es epidémico ya que algo parecido sucede a propósito del inminente referéndum en Escocia. Aquí se recogen algunas evaluaciones. Otras, aquí. El que vayan acompañadas de gráficos no añade mucha credibilidad si se compara con gráficos que dicen lo contrario. Total, que el sufrido lector, que no tiene modo de verificar los datos, acaba aceptando el gráfico que mejor encaja con sus posturas previas.
Y una observación final sobre el tal Piketty. Se le ha alabado, se le ha criticado por tener tal o cual ideología (¡hasta marxista se le ha llamado como forma de denigrarle!) y se ha buscado con lupa errores en sus datos (como ya pasó con Rogoff y Reinhart) en terrenos en los que los datos, casi por definición, son de mala calidad o, por ponerlo en términos más suaves, son datos de difícil obtención y de difícil univocidad (como reconoció Milanovic que también ha trabajado con ese tipo de dato). Si ahora lo pasamos al secesionismo, la cosa es clara: la política tendrá prioridad. Otro cuento de hadas.

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