domingo, 1 de junio de 2014

Aeropuertos y pensamiento mágico

El alcalde de Jerusalén ha propuesto que el código del Aeropuerto Internacional Ben Gurion deje de ser TLV y pase a ser JLM (por JerusaLeM). Su razón principal, según cuenta Ha'aretz, es que así se promovería el turismo. La frase utilizada por el alcalde ante el Comité de Asuntos Económicos del parlamento israelí (Knesset) es diáfana según la traducción del periódico que, a mi vez, no traduzco: "Branding the airport with the letters symbolizing the capital of Israel will put Jerusalem at the center and accelerate tourism to the capital".
Sin irme tan lejos, el ayuntamiento de Elche, provincia de Alicante (nótese), España, promovió el cambio del nombre del Aeropuerto conocido como "El Altet" (por estar en dicha pedanía el dicho aeropuerto) y que dejara de ser Aeropuerto de Alicante y pasase a ser Aeropuerto de Alicante-Elche. El código IATA supongo que seguirá siendo ALC y, aunque parezca mentira, el cambio de nombre ha costado dinero público. 
No sé si el cambio propuesto de Jerusalén correrá la misma suerte: que se lleve a cabo y que cueste dinero público... por motivos que se me escapan. 
El aeropuerto de Barcelona es "de Barcelona - El Prat" o "de El Prat - Barcelona", código BCN. Habrá que ver qué pasa.
Lo que ha pasado con el de "Madrid - Barajas" (MAD, que no es mal código para quien sepa inglés), es que se le ha cambiado el nombre y ahora es "Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid - Barajas". Supongo que también habrá costado dinero tal cambio y entiendo que el partido conservador que ha decidido tal cambio se lava la cara del maltrato político (compartido con la oposición socialista actual) que infligió al fallecido presidente centrista.
¿Qué cambia cambiando el nombre? Por lo menos, el alcalde jerosolimitano quiere cambiar el código. Es más barato. Pero es propio igualmente del pensamiento mágico pensar que cambiar el nombre significa cambiar la realidad.

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