viernes, 25 de abril de 2014

Hacia la oligarquía

Aristóteles tenía sus ideas sobre la evolución posible de un sistema democrático. Su base empírica no era muy amplia y sus razonamientos eran discutibles no por su aplicación primorosa de las reglas del silogismo sino por sus presupuestos o los axiomas de los que partía. 
Oigo por la radio (pero no encuentro la fuente) que el crecimiento del PIB alemán se hace en un contexto de aumento del número de pobres y de ricos, es decir, de un aumento de la desigualdad.
Leo aquí la tendencia en los Estados Unidos hacia la oligarquía. Datos abundantes, más que los que tenía Aristóteles, y axiomas igualmente discutibles -no tiene sentido discutir sobre ideologías ya que se basan en principios no demostrables: la mía también-. 
Y no puedo menos que recordar el informe de la OIT (Tendencias mundiales del empleo 2014) con un subtítulo que encaja con lo dicho: ¿Hacia una recuperación sin creación de empleos?
Mi razonamiento sería el siguiente: la tendencia hacia la desigualdad en el sistema mundial y dentro de sus componentes es constatable (no he leído el libro de Piketty: se publicó en francés, pero los comentarios, desde Forbes al último currito, pasando por la entrevista en Foreign Affairs, son en inglés. Aquí en vivo con Krugman y Stiglitz. Y aquí sus diapositivas). El aumento de la desigualdad es un factor que revierte las tendencias hacia la democratización. Ergo, la tendencia hacia la oligarquía inter e intra-estatal tendría que estar creciendo igualmente.
Y ahora vienen las rebajas, necesarias cuando el silogismo es en tan rotundo. La desigualdad (diferencias en la posición en una escala, por ejemplo de renta personal intra-estatal o de PIB inter-estatal) no significa necesariamente conflicto entre los distantes. "Los de arriba" disponen de medios para conseguir que no se pase "de la desigualdad al conflicto" (ay, Pepo, cómo te recuerdo). Sin embargo el conflicto puede darse (y se da) dentro de "los de arriba" que quieren más o practican el "quítate tú, que me pongo yo". Este conflicto entre "los de arriba" puede mantener un sistema formalmente democrático sin mayores ajustes, siempre que el resultado de las votaciones no les perjudique como grupo. Para el sistema inter-estatal, la cosa cambia: no hay necesidad de mantener un sistema aparentemente democrático (ni la ONU lo es), así que lo que hay, contra todo derecho internacional -democracia es "imperio de la ley"-, es "orden de picoteo" en el que unos quieren más o practican un "quítate tú que me pongo yo" y otros prefieren ser el pececillo que se sitúa debajo del tiburón para comerse las migajas que caigan de sus dentelladas (¿España entrando en la guerra de Irak "bajo" los Estados Unidos?). 
Sí parece que hay una tendencia hacia la oligarquía dentro de los Estados, dada su desigualdad creciente. No parece que la oligarquía que existe a escala mundial vaya ni a aumentar ni, mucho menos, a disminuir. Como está, ya está bien. Y cuando el actual tiburón caiga, ya habrá otro dispuesto a ocupar su puesto. Así ha sido en este sistema en el que vive en mundo los últimos, por lo menos, 500 años.
Así lo veía Modelski en 1987:


Y así lo veía Wallerstein en 1984:


Ya me referí al tema (o a la tema) aquí a propósito de las divisas de reserva. No hay nada eterno, excepto la oligarquía como tal. Que se lo digan a los animales de la Rebelión en la granja.


1 comentario:

  1. Hola, José María:

    Así que, al final iba a tener razón Edgar Morin al resaltar en 1976 la importancia de las fuerzas "neguentrópicas" frente a la entropía socio económica y política.

    Esto lo digo con la sensación de estar siendo un poco "el repelente niño Vicente" :-)

    En cualquier caso, creo que te mandaré su artículo, aunque sea por correo postal...

    Saludos

    Moncho

    ResponderEliminar