miércoles, 16 de abril de 2014

Atrapados

Me he referido en otras ocasiones a lo que parece estar sucediendo con el mediambiente. Por un lado, y el IPCC lo ha vuelto a poner de relieve, tenemos la necesidad, para la especie humana, de tomar decisiones sobre el clima, las emisiones y el calentamiento mundial ya que, de lo contrario, el efecto puede ser catastrófico. Pero, por otro lado, empresas y políticos, pensando en el corto plazo, no ven cómo tomar esas decisiones que, desde la perspectiva del largo plazo, tendrían que ser ineludibles. Total, que los que tendrían que tomar decisiones importantes no lo hacen... ¡porque no pueden! No es que no quieran. Es que las reglas del juego al que están jugando, las del beneficio y el poder, no lo permiten. Es como pretender que digan "jaque al rey" cuando a lo que están jugando es al bridge.
Ahora encuentro algo parecido, pero en el terreno de la desigualdad. Instituciones tan poco sospechosas como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial han advertido de los riesgos importantes que conlleva el aumento de la distancia entre "ricos" y "pobres" (sean países o grupos sociales) o, en general, entre "los de arriba" y "los de abajo". Sin embargo, los que pueden tomar decisiones al respecto (otra cosa es los que podrían protestar y los que protestan) no lo hacen y por las mismas razones que en el campo mediambiental. 
Si ambas no-decisiones llevan al colapso, lo verán las generaciones venideras, si no las actuales.
Cargados de razón, con esplendidas "narrativas" (la palabrita que se está importando al castellano desde el estadounidense) o con insultos a los contrarios, se puede salir a la calle a protestar. Como los que anteayer defendieron en España la III República sin pensar que, atrapados como estamos por las preferencias electorales, ello llevaría a la presidencia a personajes como Aznar, su esposa Botella o la insigne Esperanza. O González o Guerra. Pero no a Lara o a Maestro, que no tienen votos suficientes.. 
Es posiblemente el mayor argumento que se puede hacer en pro del reformismo.
A todo esto, ¿qué es lo que les/nos atrapa? El "sistema", claro, ese conjunto de reglas del juego que llamamos capitalismo.
Y es válido, como acabo de ver en el blog de Juan Torres, para "los de arriba" en general.

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